232. Año 10 | 1.ª Ed. Quincenal Nov. 2025 | EVANGELINA AGUILERA – En la enorme presencia

EVANGELINA AGUILERA (Argentina) Profesora en Letras (UNMdP) y diplomada en Escritura creativa (UNTREF). Ha recibido varios premios, incluyendo el Primer premio en el Concurso de Poesía inédita 2020 de la Fundación Argentina para la Poesía, el Premio Municipal Alfonsina Storni a la Creación Literaria por la Secretaría de Cultura de General Pueyrredón y la Faja de Honor al mejor libro de Poesía otorgado por la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires (2024). En el libro “Primera reunión (2018-2024)” se encuentran siete de sus libros (Caburé, 2025).

 

 

 

Poema II de “Muta tamplar” (poemario inédito)

 

Cuando vuelvas a la casa de tu infancia

el patio será chico,

los pasillos muy bajos

y el árbol infinito solo tendrá tres ramas.

 

Es simple,

uno le pone lupa a su pasado

para asirse de algo

pero no es culpa del lugar

ni culpa de nosotros.

 

(Cavafis dijo que Ítaca

también fue el viaje de Odiseo)

 

Queda algo nuestro

en lo que nos despide.

 

El territorio siempre es una excusa.

 

 

 

Mamá (poema de “Mercado chino”, 2021)

 

Para volver a verla

entro a Street View de Google Maps:

las fotos son del año 2013,

(noviembre de ese año)

La casa está de pie.

Dentro, lo sé, está mi madre.

En el jardín veo sus plantas

y si con el cursor me acerco a la ventana

la cortina entreabierta me deja ver un mueble.

Me acerco más

con la esperanza de verla aparecer.

Tomo capturas de pantalla

porque tengo temor

de que actualicen mis recuerdos

y un día no haya nada,

como ahora.

 

 

En la enorme presencia (de “En la enorme presencia de lo nimio”, 2020)

 

En estado de alerta despertaste

respondiendo al llamado.

Fuiste a la mesa y escribiste todo

en el silencio denso de la noche.

Esta es tu casa, sí, me dice Algo

pero, ¿oís los volcanes?,

¿el crepitar, la lava?, ¿oís el fuego?

Lo que yace quemándose

y el agua que lo apaga

corren igual destino que tu vida:

misterio lacerante, consumirse

porque en la enorme presencia de lo nimio

lo ínfimo, por frágil, permanece.

¿Oís también los brotes

abriéndose ante nadie?,

¿y el último suspiro que está dando

en el hospital público

el hombre que era bueno y que ahora es nada?

Lo que sucede oculto

es un acto de magia en un circo vacío.

¿Deja de ser la magia?

¿Existe el circo sin el ruidoso aplauso

que lo sostenga siempre?

 

 

Ver o no ver

no implica que no exista

porque en la enorme presencia de lo nimio

lo ínfimo, por frágil, permanece.

Algo pide de mí mayor esfuerzo.

Abrí tu mano izquierda, dice,

¿ves las ramas, los ríos, las raíces?

¿qué ideograma ilegible

se escribe en tu piel vieja?

¿qué signos te definen?

¿qué se lee de tus gestos?

Cruces, empalmes, rutas

las finas líneas chinas

sobre papel de arroz

tan endeble tu cuerpo, tu débil palma izquierda

tan pronta a terminarse

que ya ni se defiende del golpe o de las brasas

pero persiste porque

lo ínfimo, por frágil, permanece.

 

 

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