EVANGELINA AGUILERA (Argentina) Profesora en Letras (UNMdP) y diplomada en Escritura creativa (UNTREF). Ha recibido varios premios, incluyendo el Primer premio en el Concurso de Poesía inédita 2020 de la Fundación Argentina para la Poesía, el Premio Municipal Alfonsina Storni a la Creación Literaria por la Secretaría de Cultura de General Pueyrredón y la Faja de Honor al mejor libro de Poesía otorgado por la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires (2024). En el libro “Primera reunión (2018-2024)” se encuentran siete de sus libros (Caburé, 2025).
Poema II de “Muta tamplar” (poemario inédito)
Cuando vuelvas a la casa de tu infancia
el patio será chico,
los pasillos muy bajos
y el árbol infinito solo tendrá tres ramas.
Es simple,
uno le pone lupa a su pasado
para asirse de algo
pero no es culpa del lugar
ni culpa de nosotros.
(Cavafis dijo que Ítaca
también fue el viaje de Odiseo)
Queda algo nuestro
en lo que nos despide.
El territorio siempre es una excusa.
Mamá (poema de “Mercado chino”, 2021)
Para volver a verla
entro a Street View de Google Maps:
las fotos son del año 2013,
(noviembre de ese año)
La casa está de pie.
Dentro, lo sé, está mi madre.
En el jardín veo sus plantas
y si con el cursor me acerco a la ventana
la cortina entreabierta me deja ver un mueble.
Me acerco más
con la esperanza de verla aparecer.
Tomo capturas de pantalla
porque tengo temor
de que actualicen mis recuerdos
y un día no haya nada,
como ahora.
En la enorme presencia (de “En la enorme presencia de lo nimio”, 2020)
En estado de alerta despertaste
respondiendo al llamado.
Fuiste a la mesa y escribiste todo
en el silencio denso de la noche.
Esta es tu casa, sí, me dice Algo
pero, ¿oís los volcanes?,
¿el crepitar, la lava?, ¿oís el fuego?
Lo que yace quemándose
y el agua que lo apaga
corren igual destino que tu vida:
misterio lacerante, consumirse
porque en la enorme presencia de lo nimio
lo ínfimo, por frágil, permanece.
¿Oís también los brotes
abriéndose ante nadie?,
¿y el último suspiro que está dando
en el hospital público
el hombre que era bueno y que ahora es nada?
Lo que sucede oculto
es un acto de magia en un circo vacío.
¿Deja de ser la magia?
¿Existe el circo sin el ruidoso aplauso
que lo sostenga siempre?
Ver o no ver
no implica que no exista
porque en la enorme presencia de lo nimio
lo ínfimo, por frágil, permanece.
Algo pide de mí mayor esfuerzo.
Abrí tu mano izquierda, dice,
¿ves las ramas, los ríos, las raíces?
¿qué ideograma ilegible
se escribe en tu piel vieja?
¿qué signos te definen?
¿qué se lee de tus gestos?
Cruces, empalmes, rutas
las finas líneas chinas
sobre papel de arroz
tan endeble tu cuerpo, tu débil palma izquierda
tan pronta a terminarse
que ya ni se defiende del golpe o de las brasas
pero persiste porque
lo ínfimo, por frágil, permanece.