EDGAR HUERTA (México) es creativo e ilustrador. Su trabajo transita entre el diseño de experiencias, la pintura, la ilustración y la escritura, disciplinas desde las que explora la relación entre la naturaleza, la memoria y la experiencia humana. Actualmente desarrolla proyectos creativos para marcas mientras cultiva una práctica artística personal. Instagram: @edgarh_nomas
Cumbre en el Pico de Orizaba
Nacemos, quizás, habitando un mapa más que un cuerpo.
Los pies, tarde o temprano, nos reúnen con los lugares que nos reconocen como suyos.
El camino nos compone a su paso, cargamos con las piezas que decidimos recorrer.
Yo me encontré una parte del corazón en la cima de un volcán que no sabía que podía subir.
Ahora me pregunto cuántas piezas de mí estarán escondidas en lugares que pensé nunca llegaría.
La Luna del Nordeste de Brasil
El espacio aprieta, el tiempo muerde y la ciudad es una grieta que tiembla bajo mis pies.
Mi cuerpo se oculta de prisa, ¿qué necesito aprender de esta urgencia por desaparecer?
Ahora estoy en una habitación sin tiempo. Sobre el lienzo, el agua es el puente que mezcla el niño que fui con el hombre que seré —un diálogo sin voz, recordándome que soy todo en el mismo cuerpo—.
Me siento donde el sol golpea más fuerte, imito el silbido de las aves y las bautizo con la
libertad de ser un ignorante con imaginación.
Cargo un bosque en el pecho, los zarcillos me escalan por las costillas y mis dedos estallan en pistilos, despidiendo el polen por las uñas.
Me he tirado las cartas. Aparezco colgado, de cabeza y con las manos atadas.
El piso se desmorona pero no me asusta la caída. Arriba está la Luna, con esas pecas y ese arete en la nariz, mirándome caer.
A propósito de la Biblioteca
Siento nostalgia por las vidas que nunca viviré.
Elegir implica renunciar, y sobra decir que abrir una puerta es cerrar una ventana.
Quiero la vida a cargo de una biblioteca, como en el libro de Murakami.
Quiero la vida donde aprendí joyería, como mi papá y el papá de mi papá.
Quiero la vida donde las matemáticas sí se me dan.
Algo me mueve al imaginar vidas en paralelo, que siguieron adelante pero no conmigo.
Me gustaría escribirles y preguntarles si también desayunan en silencio.