NOELIA BERMÚDEZ. Nació en Montevideo, Uruguay, en el invierno de 1978. En el verano de 2007 emigró a España y actualmente vive en Estepona. En la palabra encuentra un espacio de pausa, de resistencia y de reconstrucción. Instagram: @avecesecribopesia / @nonabermu
Uruguay
Volver a casa,
a las veredas rotas,
al aroma tibio de la panadería del barrio,
al sonido breve y firme
del último sorbo del mate.
Volver,
el sol deshaciéndose lento
sobre el Río de la Plata,
los abrazos que no preguntan
y siempre hacen falta.
Caminar la placita de siempre,
donde la raíz se afirma,
y escuchar, con una nostalgia dulce,
el canto colectivo
del pan quemado,
cuando alguien se equivoca
y, desde la infancia
se vuelve a empezar.
A lo lejos, un repique
nos recuerda
que nadie nos enseña a vivir,
que todos,
de algún modo,
vamos improvisando
Color Olivo
Me gusta
que dudes,
que te revises.
Que no te tragues
lo que dijeron
como si fuera absoluto.
Que mires
—que de verdad mires—
con tus ojos
grandes,
color olivo.
Que sientas
sin nudos
sin permiso.
Me gusta
cuando te desarmás
y te volvés a armar,
lleno de preguntas.
Cuando te leés
como si fueras
un idioma nuevo.
Cuando me leés
como si yo
también lo fuera.
Tus manos
no sé si terminan
o empiezan en mí.
Tu boca
que lanza verdades
que caen
como golpes
o se abren
como flores.
Tus ideas,
ardiendo.
Tu risa
rompiendo algo
que se agita en el aire.
Vos,
cerca.
La noche
respirando despacio
mientras dormís.
Yo,
cerca.
Piecito
No hay frase
ni canción
ni poema
que alcance a hacerte justicia, amor.
Llegaste
cuando el miedo aún hablaba
con voces heredadas,
y me hiciste piecito…
Y entonces vi más lejos.
Y entonces pude ver más adentro.
Alejaste los fantasmas
que venían de serie,
los que yo confundía con mi nombre,
los que habitaban rincones imposibles.
Me diste un mapa,
y con una ternura paciente
me mostraste que el tesoro
estaba doblando la primera esquina.
Me enseñaste también
a escuchar
el sonido del silencio.
Por eso,
no hay frase
ni canción
ni poema
que te haga justicia, amor.