AGOSTINA FERRONI (Argentina, 1998) publica su segundo libro de poesía, Todas las personas que fui, consolidando una voz literaria profundamente marcada por la experiencia personal y el tránsito emocional. Su primer título, Lugares a donde no puedo volver, también editado por Valparaíso Ediciones en 2025, abrió un camino de escritura íntima y resonante. Tras abandonar su formación en psicología, Ferroni eligió la literatura como eje vital. Su recorrido por distintos países ha dejado una impronta visible en su obra: la memoria, el desarraigo y la transformación son hilos constantes en su poesía. Además de escribir, acompaña procesos migratorios junto a su pareja, ofreciendo orientación a quienes atraviesan cambios profundos. Comparte sus textos también en redes sociales, donde lectores de distintas latitudes siguen su evolución creativa y personal, además de sumarse a sus talleres online.
LA ESPERANZA DE LOS 26 AÑOS ( De Todas las personas que fui)
¿Cuál es el precio que sigo pagando?
¿Cuánto más debo seguir entregando?
Miro hacia atrás y me doy cuenta
de que el color de mis ojos ha cambiado,
mis huesos han crecido,
y por fin,
hay más espacio para mí
dentro de mi propio cuerpo.
Hoy reconozco que siempre
sentí frío en las sombras de tu vida,
pero ahora conozco mi lugar:
está muy alto y muy lejos
de todo lo que alguna vez fuimos.
Estoy ascendiendo,
y la sombra en donde me mantuviste
se desdibuja desde aquí.
Sin embargo,
tengo miedo de arder,
pero el sol no se ocultará
hasta que lo alcance.
Prefiero vivir y morir
bajo mi propio nombre,
aunque no lo entiendas.
LUGARES A DONDE NO PUEDO VOLVER (De Lugares a donde no puedo volver)
Cada vez que empiezo a convencerme
de que estoy en donde debo estar,
aparece alguien preguntándome
de dónde es mi acento.
No puedo responder,
me fui hace tantos años de casa
que ya lo olvidé.
Y junto con esa pregunta,
aparece, también,
la culpa por no querer regresar.
Estoy atrapada
entre el pasado y el presente,
entre vos y él,
entre quien fui, quien soy
y quien quiero ser.
Lo único que tengo entre mis manos
es este peso acumulado
de no pertenecer a ningún lugar.
¿Algún día volveré o me iré más lejos?
Dejé de arrastrar mis maletas
por los aeropuertos.
Ahora solo lo hago
entre los susurros de ayer
y la incertidumbre de hoy.
AMAR CON LOS OJOS ABIERTOS
Yo decidí quedarme ahí,
en el mismo lugar
en donde me conociste.
Nunca pudiste perdonarme.
Te fuiste de nuestra casa
para volver a tu casa
y no hubo un solo día
en el que no extrañes el mar.
Nunca pude perdonarte.
¿Todavía recuerdas quiénes éramos?
Nos encontramos
donde los espíritus son libres.
Me conociste con el alma
pequeña, salvaje, vulnerable
envuelta entre mis manos.
Me cuidaste tanto
que cambiaste el color de mis ojos.
— Nunca antes me había visto tan hermosa.
—Es el efecto de vivir a mi lado.
Me decías.
Pero esa vida desapareció
y con ella, la belleza.
Ahora confundo el amor con el mar
y no sé cómo regresar a quien fui.
Creo que este es el precio
de haber amado a un hombre
con los ojos abiertos.