KRISTOFF ROJAS GÓMEZ. Es Licenciado en Educación; Mención: Básica Integral por la Universidad de Los Andes. Ha publicado poemas, cuentos y microcuentos en diferentes Antologías poéticas y revistas literarias digitales venezolanas, latinoamericanas y europeas; ha sido invitado en diferentes conferencias dentro de la Universidad de Los Andes (ULA). Entre sus publicaciones figuran: #3 (España, 2015), Lamento y Lluvia Inversa (Venezuela, 2016), Mentalidad Sacudida (Argentina, 2017), Secreto en la Neblina (Argentina, 2018), Satélite Distante (Colombia, 2022), Luna del adiós (España, 2022), Libro del sepultado (Alemania, 2023) y su primer poemario titulado “Las cuerdas rotas de un viejo violín de versos” (Venezuela, 2025)
CICATRIZ
Te siento,
Sobre mis ropajes,
Marca de dolor.
Te observo,
Te toco, suavemente,
Como el aire tibio
De la tarde soleada.
Te recuerdo,
Sangrante, roja, hinchada.
Te pienso, sonríes.
Pasó el tiempo,
Perdiste color, intensidad.
Yaces dormida, inerte,
Mostrándome el pasado,
La marca del camino.
La nostalgia se transforma,
Suspiro mientras mis dedos,
Dibujan tus bordes.
Brotas, enrojeces,
Palpitas en la eternidad
Y en mí.
ALCATRAZ
Abre tus alas
Exhala, suspira.
Cierra los ojos,
Levanta el mentón, ya transformado en pico,
No debes temer a nada.
El azul de tus ojos se apaga lentamente,
El océano que en ellos habita se vuelve infinito.
Toma mi mano y aférrate a ella,
Con el último aliento y fuerza que te queda,
Reconoce la sinceridad que en ella existe.
Puedes soltarla,
Despídete e inicia el vuelo.
Como si fuera el primer y último vuelo,
Aletea con fuerza, con la adrenalina que corre por tu ser,
Usa las corrientes de aire,
De suspiros y recuerdos, para volar.
Es tu momento, imprégnate de él
Lánzate en picada y siente el viento.
Sobrevuela, como un alcatraz de recuerdos,
Las nubes blancas como tu plumaje
Y repasa tus mareas internas.
Aletea con pasión,
¡Elévate Alcatraz del Mediterráneo!
Sube grandiosa,
Que no haya límite para ti.
Sigue remontando los cielos, los mares,
Porque solo ahí te encontraré.
Te visitaré en el mar, en el horizonte,
Cuando la brisa choque con mi rostro,
Cuando tus graznidos y gritos me llamen
Y el horizonte morado y naranja te traiga de regreso.
Con esa majestuosidad y gracia,
Que ahora recordaré para siempre.
Permanecerás en mi memoria como lo que siempre has sido
Ave libre de sueños infinitos.
DIJE EMPOLVADO
Mirábamos con extrañeza,
Los objetos que tenían valor sentimental.
No era lo nuestro.
Aunque Tú usabas un collar, lo recuerdo,
De donde colgaba un dije laberíntico
Que siempre me causó curiosidad.
No recuerdo que me hayas dado una explicación.
Siempre lo usabas.
No sé si aún lo usas,
Ahora que te desconozco
Y que no te veo.
Es curioso y absurdo
Como decidí llevar uno en tu nombre,
Cuando te alejaste de mí.
¿Qué ganaba con eso? Aún me lo pregunto.
No poseo un cuello digno de admirar,
Refleja marcas y delgadez que causan tristeza,
Así como el collar viejo y desgastado
Del que cuelga mí dije.
Recuerdo tu cuello, blanco, sin marcas,
Con el collar negro que resaltaba
Y el plateado dije que me hipnotizaba,
Cada vez que te veía.
A tu cuello lo recuerdo también rojizo,
Lleno de pasión, de besos
Y mordiscos que no podía evitar darte
En aquellos encuentros nuestros.
Sé que otras manos y bocas han estado ahí,
Tocando, halando y hablándole a tu dije,
Como una vez lo hice yo.
¿Estará desgastado u oxidado como mi cuerpo y mi vida, por tu ausencia?
Si algún día nos encontramos y aún llevo mi dije colgando,
Significará que aún no es tarde para ti
Pero que me he resignado,
Pues ya no podré llegar a ti.
Pídeme el dije, revísalo,
Verás tu inicial en él,
Siempre marcarás el tiempo y la realidad nefasta
Que me tocó vivir cuando caí al abismo de la soledad.
Donde los monstruos de mi mente me atormentaron cada noche.
Ha pasado tiempo y no salgo a la calle,
Pues andar sin él me da miedo
¿Entiendes algo de mi locura por ti? No lo creo.
Aún estás lejos y cada vez más distante.
Ahora que lo pienso…
Sé que tu dije debe brillar fuerte
Como la noche despejada y estrellada
Que estoy viendo desde mi balcón.
Así como me siento ahora, sin consuelo,
Así se encuentra mi dije,
Empolvado de recuerdos que no pudimos compartir
Y de promesas rotas que no debieron suceder.
Si me lees, toca tu dije,
Di mi nombre en un susurro
Y moriré en la eternidad del eco
Del amor nunca dicho.
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