FIORELLA TERRAZAS es una poeta peruana cuya obra explora la intersección entre la sensibilidad otaku, el lenguaje tecnológico y la crítica cultural. Es autora del poemario Cyberwitch (Madrepora, Perú, 2025), del poemario bilingüe Cam Girl & Other Poems (Dulzorada Press, EE.UU., 2021) y de las plaquetas Dejo cabellos en los bares (2013), Espinosza (2015), Hedores (2017) y Los tratados de la perdedora (2017). Su propuesta poética articula literatura, performance y una mirada crítica sobre la cultura contemporánea y el universo digital.
Somos una sociedad que se refocila en las muertes
Tiraron barro a su ventana
y repitieron mi nombre
mezclando vinilos en discontinuidad,
el barro y mi nombre,
mi nombre es barro.
Perdiendo
y otra vez perdiendo
no sabía que estaba audicionando
para el papel masculino en tu drama.
Las oraciones no pueden crear el milagro.
El éxito en Internet es inversamente proporcional a la sociabilidad entre seres humanos
Prefiero un rato sabio que mil horas de shit mental.
Creo un limbo donde mi yo es un espectro estimulado,
me voy a ver el Rímac y desconectar
y las poetas bimbo dan de comer a las tortugas
al ritmo de una mezcla moderna de bocinas en la autopista,
leen novelas cuyos títulos guardan celosamente en secreto.
Fuman mucho en la pipa que compran al por mayor
con el dinero de la venta de sus libros,
se vuelven fotógrafas mentales,
pasean y capturan los mejores ángulos de gatos
y perros en las calles cerca de casa.
Sacan la basura acumulada por meses,
solo papeles rotos de mediocres escritos sin valor.
Caminata valiente
Un novio en el noroeste de España
coloca a Eva en un número telefónico
a cuestas del peso de unos flyers.
Mi feria es en octubre, en una fecha tántrica.
Nos metieron miedo al tira y retira.
Soy un lenguaje coloquial para mis vecinos,
un ser dentro de su capucha rosa
pretendiendo.
Reu revista / San Juan de Lurigancho e Iztapalapa,
info en las redes,
todo tiene que salir en hora punta.
Mi primer aniversario virtual,
zapatillas y zapatos para las compas de la avenida Wiesse.
Noroeste de España,
músico con barba
entra en la red neuronal donde suena el jazz
en la basura,
en la barbaridad,
en las mañanitas.
¿A cuánto el kilo de azúcar?
Divina noche.
Si mi primer plástico
fue una competencia que nadie pidió,
por eso estamos separados.
Paquete de servicios múltiples
sin recargas constantes.
Brilla y escríbeme a este mail que apunté en mis medias,
llévalas de recuerdo, así como el olor del café.
La cocina no ha hecho ningún trato conmigo,
y de nuevo hago un tiktok para el orgullo de mamá.
Mazamorra y nuevos libros gratis,
pequeñas muestras de ocio,
entre poemas como el pop
de la mano de un swing ecológico,
los típicos sonidos a los que estamos acostumbrados.