NORMA VILLA. Colombiana. Artista plástica, Ingeniera sin querer, escribe por hobby y catarsis, la escritura es un refugio, tanto como su pasión por el arte, la música y el cine. Firma con el apellido materno como una forma de protesta ante el patriarcado tan arraigado en la sociedad colombiana y como homenaje a la mujer. Tiene varios poemas publicados en antologías latinoamericanas.
CUANDO LLEGUE LA HORA
Cuando llegue la hora
Y la parca me encuentre en el camino…
Quiero partir sin darme cuenta
Simpleza misteriosa
De un día sin calendario.
Quiero morir loca
Como arlequín que canta
colores imposibles,
Con ojos de payaso
Y risa de fantoche que pierde la razón.
Quiero morir en una nube de humo,
De opio o marihuana.
Quiero morir en nubes de colores
Con un atardecer frente a mis ojos.
Quiero morir beoda,
Bailando a la luz de las estrellas,
Con música de fondo,
Película de amor.
Quiero morir con cantos
De sirenas azules,
Cristales que se rompen, color de soledad.
Carmesí que derrama el cuerpo adolorido.
Plateados los cabellos de sufrir y llorar.
Quiero morir repitiendo
Letanías de amor,
Entre cánticos africanos,
Al son de jazz o rock and roll.
Así, he de morir alegre.
Quiero morir bailando
Entre plumas y algodón,
Al son de tangos y milongas
O de vals o rock and roll.
Quiero morir entre unos brazos
Que sostengan mis nostalgias,
Que susurren en mi oído
Un adiós sin compasión.
LLEGASTE TARDE
Como dijo un poeta:
“Todo llega tarde… hasta la muerte”
Así llegaste tú,
Cuando ya casi partía,
Cuando la luz del sol en el horizonte se perdía.
Cuando a mi maleta de recuerdos
Pocas historias le cabían,
Y mis días contados
Tenían un tiempo, que no me pertenecía.
Llegaste cuando ya mi historia
el ultimo capitulo escribía
Llegaste… como una tardía primavera,
Como la lluvia cuando el calor ha pasado.
Llegaste tarde amor.
Cuando el cansancio de mi cuerpo
Le ganaba a mi esperanza.
Y mis castillos de arena el mar se los llevó
Llegaste cuando a mi corazón
pocos latidos le quedaban
y mi luna menguante se desvanecía.
Llegaste tarde amor
Y, aun así, cuando ya me iba
tu llegada fue un suspiro
que le dio consuelo a mi partida.
NIÑA
¿Dónde está la niña que un día fui?
Se perdió entre los cuadernos y el afán,
las planas de la A, y la suma de los días,
dibujos donde el color de sus bordes se salía,
queriendo rebasar los límites
que desde entonces la oprimían.
Jugando a ser mamá, su alma se engañó,
con la muñeca de trapo y los cacharros
su libre albedrío se comprometió.
y en ese juego el tiempo la venció.
Se perdió en el aro y la pelota,
en las trenzas apretadas
En los jalones de pelo de los niños,
Crudo afán por demostrar su precoz poderío.
Se perdió en las reglas y la urbanidad,
en los rezos obligados de las monjas,
para ganar el perdón por culpas
que su alma no reconocía.
Se perdió en las misas de domingo
Mientras su mente volaba
Desbaratando moños y volantes
de faldas, encajes y cancán.
Soñando con el mundo que su espíritu quería.
Se perdió en el buen comportamiento,
en la virginidad bien conservada
complaciendo en mantener la virtud
para mostrar su buena formación.
Se perdió…
En los sueños inconclusos
En el yugo fuerte de la voluntad paterna.
En el ejemplo maternal de sumisión.
Se perdió en el camino
Que la vida le trazó.
¿Dónde está la niña que un día fui?
Quizás aún vive,
escondida entre recuerdos,
esperando el momento para
volver a sonreír.
Estos poemas evocan realidades. Así los siento. Quizás porque los he vivido. Sonoros, reales, vivenciales…