175. Año 10 | 2ª Ed. Quincenal Ago.2025 | JUANJO SOZA-HERRERA – Tú en calma

JUANJO SOZA-HERRERA (Perú). Es un poeta, escritor y ensayista peruano que fusiona realismo y romanticismo en su obra, explorando la existencia en la rutina y los sentimientos. Doctorado en Psicología y docente universitario, combina su labor académica con una escritura que captura la esencia humana en su crudeza y sensibilidad. Autor de libros y artículos científicos.

 

 

SOL Y ANGEL

 

¿Cuál es la tangente exacta donde el cielo se rompe en el mar,
donde el horizonte es solo una excusa para la distancia?

¿Cuál es el color que podría salvar esta ciudad enferma de gris,
darle un respiro entre tanto humo y calles que mastican hastío?

Me hablas de la tierra santa y yo solo cuento pecados,
como si fuera más fácil entrar al paraíso
que dejar de quemarme en el café oscuro de tus ojos.

Me pierdo en tus historias de Bellavista,
como un personaje secundario en un cómic donde siempre ganas.
¿Cuánto cuesta la penitencia para que tus cartas
no sean solo espectros de madrugada?
¿Dónde queda la ruta que lleva a la geografía de tus sonrisas?

Te pienso los días impares de los meses bisiestos,
sé que piensas en mí como un error de cálculo,
como el eco de una frase dicha a destiempo.
Yo solo sigo las migajas que dejas,
como si me llevaran a algo más que a tu sombra.

Eres la resaca de mis lunes,
la borrachera de mis madrugadas en bibliotecas vacías.
Quizás también la cura,
pero a veces las curas saben a veneno.

Eres un sol que brilla a destiempo,
una lucidez que llega cuando ya he olvidado lo que quería recordar.
Eres el ángel que me hace dudar del ateísmo del amor,
y la prueba de que algunos milagros llegan con retraso.

 

 

¿Y SI NO BASTA CON ESCRIBIR?

 

 

¿Y si nunca me convierto en escritor?

¿Para qué sirvieron las noches en vela,

las servilletas manchadas,

los cuadernos perdidos,

los párrafos que nadie leyó?

 

¿Para qué todo ese tiempo con el lápiz en la mano

como si fuera un cuchillo

y la hoja un cuerpo?

 

¿Cuántas líneas hay que escribir

para que te crean?

¿Cuántos poemas tienen que doler?

¿Cuántos libros hay que vender

para que dejen de preguntarte

a qué te dedicas?

 

¿Hay un diploma que diga

“este hombre escribe con el hígado”?

¿Una firma, un sello, una plaquita en la puerta?

 

¿Soy escritor porque no puedo dejar de escribir

o solo un tipo triste

que escribe porque no le queda otra?

 

¿Lo soy porque tú me estás leyendo

o porque ya no me importa si lo haces?

 

Qué valor tiene este dolor

si no puedo llamarlo oficio.

 

Qué mierda es un escritor,

si nadie cree que lo eres

hasta que te mueres

o te publican en Peru.

 

 

TÚ EN CALMA

 

Tú en calma. Nadie te apura.
El tiempo no cree en excusas
ni el calendario en feriados.

Tu corazón bombea incoherencias,
ensaya papeles que no te quedan.
Amores de ciudad,
pero ni una sonrisa que dure un café.

Podrás decir “te quiero” a otros.
Hablar lo hace cualquiera.
Pero sentir…
sentir no se actúa,
ni se finge con hoyuelos robados.

Dirás “mi amor” en tus brunch de domingo,
mientras alabas al hombre de tu vida:
esa vida tuya que dura lo que dura
un reel bien filtrado en Instagram.

Yo me quedo con el recuerdo
de una madrugada mal dormida
y un vaso de cerveza tibia.
Eso vale más que mil fotos bien editadas.

Tú en calma, mujer.
Ya sé que nunca me quisiste.
El cielo sigue siendo azul,
aunque lo tapen tus besos grises.

Y si algún día mil hombres
te llaman “mi vida”,
si te regalan cenas y flores
y posan sonrientes en tus selfies,
te juro:
ni sumando todos sus gestos
llegarían a la mitad de lo que yo
—en silencio,
con rabia,
con todo—
te amé.

Tú en calma.
Que los vientos saben,
y el mar calla.
Ambos fueron testigos.
Tú solo actriz de temporada.

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