ASTRID VELASCO vive en México. Ha publicado cuento, poesía y ensayo en México, Argentina, Colombia, Estados Unidos, Reino Unido. Entre sus libros destacan Ganadoras del segundo concurso de poesía 2024, In Our Own Words. A Generation Defining Itself, Días de sol, Diásporas del abisal, Materna, Un espejo que mira hacia dentro y Nuevos dioses. Parte de su obra ha sido traducida al inglés y al italiano.
Pájaros de otro reino
Para Francisco Casado
1
Los hombres dicen amar las aves pero de las alas de ellas modelaron el vuelo para sus bombarderos
2
La sangre la sangre la sangre
Alfombra roja prêt-à-porter
muertos hacia los cementerios
los dientes rotos los huesos
descalabrados de sus ejes
3
Los hombres dicen amar las aves pero rezan por la victoria de las armas al ángel de la guarda del dinero.
4
Ángel de la guarda misiles sónicos
dulce compañía drones de asalto
no me desampares defensas antiaéreas
Ni de noche metralla
ni de día minas antipersonales
si tú estás conmigo balas expansivas
serán de alegría bazucas
No me dejes solo radio de combate
sé en todo mi guía rifle de asalto
sin ti soy chiquito AK-47
y me perdería teléfono satelital
ven siempre a mi lado sin cuartel
tu mano en la mía sin piedad
ángel de la guarda
dulce compañía.
4
Los hombres dicen amar las aves pero de las alas de ellas modelaron el vuelo para sus bombarderos.
Pies y charco
1
Observo el agua opaca
me acerco
la superficie rasposa
me alejo
su manera de gatear la palabra
y convocar a los otros
ante el dios del vacío
se acerca me acerco
se aleja me acerco
me alejo se acerca
se aleja me alejo
[suspensión de la distancia
sus-pen-sión
de dos tan sí]
2
Pies y charco
pies que no saben
caminar sobre lo liso
que no tienen dirección
para llegar a una ruta
que se meten a los charcos
para encontrar en sus aguas
el cielo
porque los charcos
a veces
parece que vuelan
y en días de sol
traen a su cráter
edificios y nubes
errores de la óptica.
Amistad 3.0
Metes a tu animal de preferencia
a una blanca jaula.
Cuando tiene confianza,
abres la puerta,
pero si sale lejos
lo encierras nuevamente.
Y lo dejas ahí
con agua y zanahorias,
y un ocasional,
calendárico,
cariño.
Que el animal mire tu mundo,
lo miré tras su reja
y lo conozca.
Al fin,
cada semana
podrá salir
de ahí
para lamer tu mano.