FERNANDA URCELAY es médica y actualmente estudia psicología. Es una poeta mexicana cuya escritura explora la identidad, la memoria, la ansiedad y las distintas formas de habitar la vulnerabilidad. A través de imágenes íntimas y simbólicas, su poesía transita entre la introspección, la pérdida y la búsqueda de sentido. Instagram: @fernandaurcelay
Destellos de mí
Existe un universo
que aún no ha sido descubierto.
Astronomía interna,
planetas orbitando alrededor
de un corazón roto,
polvo de estrellas acumulado
en los rincones
de vidas que no pudieron ser.
Cada planeta es una herida
intentando cicatrizar,
intentando no borrar
las huellas detrás de estos pies.
La luna ilumina
lo que necesita ser revelado.
Señales.
Destellos.
Una verdad que se ignora
por seguir mirando hacia adelante.
Un astronauta cansado
de naufragar solo
en la inmensidad del silencio,
en un espacio lleno
de posibilidades lejanas,
intentando encontrar sentido
entre los restos del absurdo.
Cansado de anhelar la tierra.
Condenado a experimentar la vida
a través del cristal de sus miedos.
Deseando seguir sus propias huellas,
De regreso a casa,
De regreso a mí.
Silbando
Mi cabeza gira en el laberinto
de mi propia ansiedad.
Floto lejos,
en algún lugar del universo,
nada es capaz
de traerme de regreso.
Entonces te escucho.
Ecos de realidad.
Silbando,
sin saber que te escucho,
sin saber que existo
en ese instante
de tu día.
Y eso es suficiente
para devolverme a la tierra.
Tus pies siguen andando.
Los míos encuentran el suelo.
Tu voz
es mi ancla
a la realidad.
Lo que queda de mí
He corrido toda mi vida
hacia un lugar
que quizá nunca existió.
Llevo una tormenta
debajo del pecho.
Algo en mí
se ha vuelto demasiado pesado
para seguir llamándolo mío.
He quemado hierbas,
nombres,
pequeñas ofrendas al aire,
esperando que el humo
se lleve
lo que no sé nombrar.
Pero mi mente
no me reconoce.
Me habla
como se habla
a una casa abandonada.
He perdido tantas cosas
que temo ser el incendio
que convierte todo lo que amo
en cenizas.
Todo lo que toco
aprende a desaparecer.
Y yo,
que he buscado la felicidad
como quien busca una palabra
en una lengua muerta,
ya no sé
qué significa volver a mí.
Quizá estoy perdida.
Quizá,
si me encontrara,
sería una desconocida.