ANDRÉS AMAURY es escritor, fotógrafo y universitario puertorriqueño. Es natural del municipio de Florida y actualmente reside en San Juan, Puerto Rico. Cursa sus estudios en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Su escritura aborda la identidad, la memoria, el cuerpo y las lo cotidiano. Cuenta con dos publicaciones; “Antología Cuirversiaria” Jardin de Melita (2025), “Di lo que quieras decir 2026: Antología de siglemas 575” SCRIBA NYC. IG: @amauruss
FANTASMAS SUELTOS
ESFINGE:
Todos me han dado una respuesta, pero
¿Qué será esta pregunta?
Una incógnita de los sentidos si no se aprecia con cautela.
Misma cuestión, las mismas respuestas se
aprecian en la multitud de realidades dispersas que,
por pasos, cruzan mi vida.
Las variantes son maravillosas de la verdad
¿Qué será esta respuesta?
Toco mar pero, no llego al fondo.
¿Dónde está mi vaso?
Aún el agua no me ha bebido.
(POEMA INÚTIL PARA CAZAFANTASMAS SIN EMBARGO, ÚTIL FICCIONAL)
No sé qué escribir,
cómo serme de mí mismo,
cómo seguir por delante con el dolor de mi
“algo” que no sé dónde se esconde.
Es una imprevista de los sentidos
¿Que será “eso” qué aún no encuentro?
Cada vez se enmascara como un fantasma
de viejas historias, nuevas cuestiones,
y ficciones que silencian mi norte.
Cada vez está él,
de vez en cuando,
otros recuerdos del pasado,
y a veces en el momento,
es una bomba interpuesta por la inmutable realidad
y la titánica ficción,
que cada vez,
mis besos-besan de la interpretación.
Lo que hallo son embusteras,
embusteras ficciones,
dignas para ser escritas,
dolorosas para ser vividas.
El NENE:
Y desde a lo lejos,
veo a un niño corriendo hacia mí.
Debe de estar muy cansado,
y mi vista muy buena,
porque aun desde tanta distancia lo veo con claridad.
Debe de haber unos trescientos cincuenta metros entre él y yo,
no lo sé… mejor no pensar en eso.
El nene se ve aterrado.
Pero… pero, ¿qué pasó?
Se detuvo a mitad de camino.
Algo me dice que me quede aquí,
que no me mueva;
que sea él quien venga hasta mí.
Ahora camina más lento.
Mhmm…
Claramente estoy ciego. No es un niño.
El nene es un chamaquito.
¿Quién será?
Me parece conocido.
Se ve que viene para acá, aunque despistao’,
porque va bien lento caminando.
Mhmm…
Creo que estoy recobrando la vista.
El señor se está acercando.
Déjame ayudarlo, va muy lento el pobre con su bastón.
Ya lo veo todo claro.
Es mi papá.
Ya han pasado tantos años.