ARÓN IBARRA (Lima, Perú, 1997) es periodista, analista SEO, montañista y poeta a tiempo completo. Su voz poética explora las posibilidades del lenguaje a través de la ciencia y la biología, como un observador del universo que usa las leyes de la naturaleza para intentar comprender sus propias fracturas. Ha participado en Fanzines Literarios como Perro Negro de la Calle y la Vhers Literaria. Instagram: @aron.ibarra
Icarus Moth
Interpretando los sueños del gusano,
que solo recuerda vagas imágenes del sol.
Futuramente alado,
intranquilo en su capullo espera volver a encontrarse con aquella flor.
Incurriendo en las memorias grabadas y sinapsis, la polilla persigue la reacción química de los recuerdos, y va hacia los cuerpos donde ha golpeado esa luz.
Soñando en su capacidad de vuelo.
Agita un aleteo plateado, un aleteo planeado.
En una escala antinatural, sueña que puede volar seis mil kilómetros más
y vivir 10 días para contar.
En su sueño metamórfico, los vientos le empujarán hasta allá.
Niña Ave
A ti niña de los tiempos ignotos,
que hoy portas un corazón a la medida que solo ocupan los ángeles.
Has dirigido tus ojos por un momento, hacia mi sombra lúgubre.
Alzas la mirada, y la textura del aire se comporta como si recibiera la presencia de dos cometas instantáneos.
Pronto nos olvidaremos de lo lento que el tiempo asila las palabras,
despreocupados de los tonos de esta niebla y su indescifrable melancolía.
Diluirás tu silueta a lo lejos y solo quedará un tintineo magnitud 7
en la escala visible de las estrellas.
Con tu ausencia que trasciende el ambiente,
esperaré a los árboles que logran dormir más de la cuenta.
El Fin de los Destinos
¿Qué tal si allá, arriba del mundo,
puedes ver las mismas estrellas?
¿Qué tal si compartimos el mismo deseo equidistante de estar junto a ellas,
desde la hora azul y su larga espera?
¿Estarás mirando hacia arriba,
en algún punto de tu patio, intentando reproducir los colores lejanos de aquel atardecer?
Quizá, en algún punto bajo este difuso cielo,
debería deshacer el contrato que tengo con las montañas
y desprenderme de estos ojos para materializarte con la mente.
Apostar por entrelazar las diferentes latitudes, como en la cuántica de los abrazos que irremediablemente siempre estuvo,
llena de tu fragancia de flores.
Tú en el día y yo en la noche.
Constantemente me pregunto:
¿y si todas las estrellas ya están muertas?