227. Año 11 | 2.ª Ed. Quincenal Oct. 2026 | NATALIA KUHN – La veleidad de los pactos

NATALIA KUHN, Santiago de Chile, 1982 es ingeniera en biotecnología molecular (Universidad de Chile) y doctora en ciencias biológicas (P. Universidad Católica). Desde el año 2019 es académica en la Escuela de Agronomía (P. Universidad Católica de Valparaíso). Ha participado en el taller de poesía La Trastienda de la escritora Alejandra Basualto desde el año 2012. Publicó sus poemas en las antologías Archipiélago (2013) y Doce miradas tras el cristal (2022) de Editorial La Trastienda. En 2024 obtuvo el Diploma en Literatura en Lengua Inglesa (P. Universidad Católica de Valparaíso) y en 2025 el Diploma en Escritura Creativa de la misma casa de estudios. En 2026 publicó el libro de poemas La veleidad de los pactos en Mago Editores.

 

Buen-hombre

 

Peces de ojos blancos

en el agua a mis pies

y me pregunto

¿qué es esta mortandad de peces?

 

Tú no ves muchas cosas

porque eres un buen-hombre

de esta tierra

 

Una dalia negra florece en tu puerta

pero los hombres serenos

son como aves planeando

no ven algunas cosas

 

Me pregunto

de dónde vienen

estos insectos que lloran

en mis piernas

 

¿Me seguían por las quebradas?

¿venían contigo?

 

Tú no ves estas cosas

pero no es menor tu valor

eres el hombre-sereno

 

Yo en cambio

me ahogo en la marea

de tus aves azules

 

Pero no importa realmente

ver o no ver estas cosas

las cadenas que nos unen

se forjan en sueños

y lo que ocurre en sueños

es difícil de deshacer

 

 

La veleidad de los pactos

 

Yo deseaba    deleitar tu visión

con joyas de sol

 

La hora mágica

cuando todos los pájaros eran tú

y esta hora

donde se pierden las horas

 

Atravieso este valle

cangrejos adheridos a mi espalda

 

Y me repito:    hay oro en mis venas

pero venías de un país frágil

me lo repito    pero crecen cangrejos

atenazantes cangrejos

 

Se incrustan crustáceos

cruentos crujiendo

y en este naufragio

pierdo la cuenta

entre líquenes impasibles

 

Podría hablar

de la veleidad de los pactos

de las palabras arrojadas por la borda

palabras

creídas

y olvidadas

por el habitante de las tierras frágiles

 

Sí    se pierden las horas

se desperdigan por el oleaje

sí    albergo un criadero de cangrejos

 

Debo dejar hasta aquí

esta comunicación fortuita

 

No    no falta oro en mis venas

venías de un país frágil

venías en retirada

te exiliaste

de cuantos reinos te albergaron

 

No importa ya:

el amor sigue su derrotero

y los pactos se anclan

a los soles del crepúsculo

 

 

El hombre-cáscara

 

Soñé que te llevaban

los barcos de la noche

ibas a rendir cuentas

dejaron envoltorios

en calles y techumbres

se llevaron tu alma que es un pájaro

 

Muertos peces derramé

cuando te vi en las olas

quedó el hombre-cáscara

el que a veces recuerda

que su alma es un pájaro

el que a veces florece

en las maderas oxidadas

 

Te irás en los barcos de la noche

te irás proscrito

es tu dictamen

 

Por las atmósferas

inverso a mí

tu travesía harás:

yo me adentraré

tú serás el hombre-cáscara

 

Vivirás hacia fuera

por los bordes resbalando

hasta olvidar quién eres

 

Pudimos habitarnos   adentrarnos

pero decretaste tu auto-exilio

 

Serás un rey ausente de su reino

las aves no se posarán en tus ventanas

la piel se te volverá de polvo

tus ojos se opacarán

serán de niebla

en la azulina muerte

 

Pronto no te hablaré más

ya he dicho lo que los vientos dicen

 

Las sombras se esfuman

las ilusiones se van con la marea

tú te desfiguras      te diluyes

pero el amor reverbera

 

 

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