NATALIA KUHN, Santiago de Chile, 1982 es ingeniera en biotecnología molecular (Universidad de Chile) y doctora en ciencias biológicas (P. Universidad Católica). Desde el año 2019 es académica en la Escuela de Agronomía (P. Universidad Católica de Valparaíso). Ha participado en el taller de poesía La Trastienda de la escritora Alejandra Basualto desde el año 2012. Publicó sus poemas en las antologías Archipiélago (2013) y Doce miradas tras el cristal (2022) de Editorial La Trastienda. En 2024 obtuvo el Diploma en Literatura en Lengua Inglesa (P. Universidad Católica de Valparaíso) y en 2025 el Diploma en Escritura Creativa de la misma casa de estudios. En 2026 publicó el libro de poemas La veleidad de los pactos en Mago Editores.
Buen-hombre
Peces de ojos blancos
en el agua a mis pies
y me pregunto
¿qué es esta mortandad de peces?
Tú no ves muchas cosas
porque eres un buen-hombre
de esta tierra
Una dalia negra florece en tu puerta
pero los hombres serenos
son como aves planeando
no ven algunas cosas
Me pregunto
de dónde vienen
estos insectos que lloran
en mis piernas
¿Me seguían por las quebradas?
¿venían contigo?
Tú no ves estas cosas
pero no es menor tu valor
eres el hombre-sereno
Yo en cambio
me ahogo en la marea
de tus aves azules
Pero no importa realmente
ver o no ver estas cosas
las cadenas que nos unen
se forjan en sueños
y lo que ocurre en sueños
es difícil de deshacer
La veleidad de los pactos
Yo deseaba deleitar tu visión
con joyas de sol
La hora mágica
cuando todos los pájaros eran tú
y esta hora
donde se pierden las horas
Atravieso este valle
cangrejos adheridos a mi espalda
Y me repito: hay oro en mis venas
pero venías de un país frágil
me lo repito pero crecen cangrejos
atenazantes cangrejos
Se incrustan crustáceos
cruentos crujiendo
y en este naufragio
pierdo la cuenta
entre líquenes impasibles
Podría hablar
de la veleidad de los pactos
de las palabras arrojadas por la borda
palabras
creídas
y olvidadas
por el habitante de las tierras frágiles
Sí se pierden las horas
se desperdigan por el oleaje
sí albergo un criadero de cangrejos
Debo dejar hasta aquí
esta comunicación fortuita
No no falta oro en mis venas
venías de un país frágil
venías en retirada
te exiliaste
de cuantos reinos te albergaron
No importa ya:
el amor sigue su derrotero
y los pactos se anclan
a los soles del crepúsculo
El hombre-cáscara
Soñé que te llevaban
los barcos de la noche
ibas a rendir cuentas
dejaron envoltorios
en calles y techumbres
se llevaron tu alma que es un pájaro
Muertos peces derramé
cuando te vi en las olas
quedó el hombre-cáscara
el que a veces recuerda
que su alma es un pájaro
el que a veces florece
en las maderas oxidadas
Te irás en los barcos de la noche
te irás proscrito
es tu dictamen
Por las atmósferas
inverso a mí
tu travesía harás:
yo me adentraré
tú serás el hombre-cáscara
Vivirás hacia fuera
por los bordes resbalando
hasta olvidar quién eres
Pudimos habitarnos adentrarnos
pero decretaste tu auto-exilio
Serás un rey ausente de su reino
las aves no se posarán en tus ventanas
la piel se te volverá de polvo
tus ojos se opacarán
serán de niebla
en la azulina muerte
Pronto no te hablaré más
ya he dicho lo que los vientos dicen
Las sombras se esfuman
las ilusiones se van con la marea
tú te desfiguras te diluyes
pero el amor reverbera