51. Año 11 | 1.ª Ed. Quincenal Mar. 2026 | NATALIA G. IGLESIAS – En cualquier caso

NATALIA G. IGLESIAS (1991). Compositora y escritora nacida en Navalmoral de la Mata (Cáceres, España). Profesora de conservatorio. En 2024 publica su primer poemario Endémicos pensamientos –desde años de incertidumbre–. La música y los libros son los pilares fundamentales de su vida, junto con la naturaleza y los animales. Web: www.natalia-g-iglesias.com, IG: nataliag.iglesias

 

 

 

En cualquier caso

 

Apenas había espacio

entre tu ira y la mía.

Apenas había silencios

entre tu mirada y mi mirada.

 

Sinceridad sin aderezos,

desnuda desesperanza enquistada

que defrauda a tus pretextos.

De ningún modo retendrá

por ingenuo al reacio cansar.

 

Tan solo una respiración fría,

tan solo una palabra anclada.

Quizá podría haberlo sabido

y nunca lo habría

sentido.

 

Lo habría negado.

En cualquier caso.

 

 

 

Pesimista

 

Por temor a perder,

perdí.

 

Se hizo el silencio.

Lluvia de palabras sin destino,

niebla de sueños sin posible

–desde años de incertidumbre,

ninguna crueldad encubre–.

 

Durante la feliz agonía

de todos mis futuros contigo

resuena el rechazo

de las vibraciones

que aún trato

de comprender,

burdas ironías.

 

Nos encontramos

en diferentes dimensiones,

a media vida de distancia

entre las que se intercambian

aprecio y desprecio.

 

A lo lejos, casi en la esquina

–Calle del Brillante Desengaño–,

en un castillo de mentiras

inútilmente aguarda

un príncipe de melocotón

que rescatado

no quiere ser.

 

Sobre su manto de platón

reposará la sempiterna duda.

El rojo y el negro se entremezclaron,

en un último roce fingido

y, a mí, bóveda alguna

me resguarda

tras el crepúsculo absorber.

 

He enviado la letra más sincera.

He lanzado el grito más desgarrador.

Mientras, fieles, cientos de espectros

siento rodeándome en la desilusión.

 

El estertor del cuento

se agita en su desaliento.

Si con zozobra muriera…

¡moriría el rumor de opresión!

 

Que desaparezca una psique

incierta en la verdad de mis pesadillas.

Que desaparezca un reloj

incierto en la verdad de mis sueños.

Toda la arena se ha evaporado,

encerrada dentro del vidrio,

impasible a la expectación

y provocada sin nada que lo justifique,

sin razón que la entienda.

 

Sin un distante abrazo.

Con mil insípidas sensaciones.

Sin la más sosegada tristeza.

Con el más puro anonimato.

Inútil presa del contingente

suicidio,

al ritmo de sus pasos sonarán

nuestros fantasmas en el cementerio.

 

Por temor a no verte,

no te vi.

 

¿Cómo apagar

en mi cabeza

el incendio?

 

Lo que más temía me sucede,

lo que más me aterraba me acontece:

vivo sin paz, sin calma, sin descanso,

en puro sobresalto.

 

 

 

Ilusa

 

Aunque sea fugazmente,

Baluarte de nostalgia,

Erráticos sueños

Llegan aletargados.

 

Ser la cuestión es consciente

de que no hay ninguna magia.

Son astillas, fragmentos

en nosotros forzados.

 

Aunque sea fugazmente,

después habitan,

se mantienen con vida,

en un tal enmarañamiento

enfermizo de recuerdos.

Consumiéndose tan aprisa

como de la madera

más blanda el tronco.

 

Absurdamente creyera,

yo, siempre febril ilusa,

prisionera del desnudo.

Quince años todos

reducidos a cenizas.

Aunque sea fugazmente,

cinco días solos

quemados entre humo.

 

 

Poemas pertenecientes a: Endémicos pensamientos –desde años de incertidumbre– (2024). Editorial Talón de Aquiles.

 

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