53. Año 11 | 1.ª Ed. Quincenal Mar. 2026 | CRISTINA CHIPRIAN – Las diez musas todas

CRISTINA CHIPRIAN. La autora es licenciada de la Facultad de Filología de Iași, sección Rumano-Francés, y desempeñó una intensa actividad didáctica como profesora de Lengua y Literatura rumanas en varios centros educativos de Iași. Publicó reseñas en las revistas “Dacia literară”, “Convorbiri literare” y “Scriptor”. Colaboró con artículos en revistas didácticas: “Perspective”, “Cercuri de lectură” y “Consilierul de lectură”. Obtuvo el doctorado en “estilística y poética”: Enunțul gnomic în creația eminesciană (El enunciado gnómico en la creación eminesciana) (2000); Stilistică eminesciană (Estilística eminesciana), Junimea, 2023. Debutó con el poemario Cântec fără de somn și fără de leagăn (Canto sin sueño y sin cuna), 1981, Editorial Junimea, Iași. Publicó poemas: Reguli pentru a supraviețui în orice împrejurare (Reglas para sobrevivir bajo cualquier circunstancia), 2004; Declarație patetică în baza folclorului argentinian (Declaración patética en base al folklore argentine), Iași, 2006, Editorial Cronica, Iași; Ghid pentru a înțelege păsările și animalele (Guía para entender a los pájaros y a los animals), 2012; Pasăre măiastră survolând infinitul (Pájaro de oro sobrevolando el infinito), Iași, 2014, Editorial Ștef, Iași; Himerele facerii și himerele desfacerii (Quimeras del hacer y del deshacer), 2015, Editorial Junimea, Iași; Nașterea tragediei și a comediei în istoria secretă (El nacimiento de la tragedia y de la comedia en la historia secreta), 2017, Editorial Ștef, Iași; Cartea parabolelor (El libro de las parábolas), 2021; Toate cele zece muze (Las diez musas todas), 2023; Moartea între fronturi (La muerte entre frentes), 2024, Editorial Timpul, Iași; Plan de manevră (Plan de maniobra), 2025, Editorial Timpul, Iași; y novelas: Echipa de șoc și Zeița (Equipo de choque y la Diosa), 2017, y Echipa de șoc și Gânditorul (Equipo de choque y el Pensador), 2019, Editorial Junimea, Iași.

 

 

Traducción Simona Leonti

 

 

 

 

El recetario

 

Se corta el mar en rodajas, la playa en juliana, el cielo en dados, las islas se pasan por la ralladora

no es difícil, es un placer, incluso – el planeta aprecia estas iniciativas culinarias

y la economía está por cocerse, en lecho de verduras, en el horno tradicional

todo lo que estáis haciendo saldrá bien, no temáis por los ingredientes desconocidos

uno tras otro, se mezclan, se apoyan, se resaltan

aunque a veces actúan, dios, autónomamente

y nos sorprenden de la forma más elegante, claro está

De hecho, pienso que el universo entero se hizo a partir de un recetario

que escribió hace tiempo, en el principio, alguien de gustos muy sofisticados

que echó en ciertas partes más sal, más champán, más verduras

podríamos decir que en algún modo hizo exceso de productos de carne o carbohidratos

en aquella época de la creación ¿quién pensaba en respetar los principios culinarios?

el primer plano lo ocupaban los conceptos estéticos, quizás también los morales

y no por último los conceptos religiosos – por eso salió todo de la forma en que lo hizo

Pero actualmente se está globalizando, la hamburguesa se confunde con la albóndiga

el ratatouille se confunde con un guiso de verduras

la pimienta se confunde con el chile, el tomate con la cereza, el shawarma con el burrito

y el universo se vuelve una especie de crep un poco quemado, acá y allá sin cocer

es por acá por donde irrumpen los volcanes – ¿os lo esperabais?

y en otras partes irrumpe una sequía y una hambruna

que jamás vieron París, Shanghái o Buenos Aires

¡Ah, mucho cuidado, la cocina global mezcla demasiado las especias

las de origen vegetal, animal o mineral

por todo esto se perdieron el orden y la lógica

dulce quiere decir azúcar o miel, agrio quiere decir vino o manzanas mal conservadas

¿dónde habré puesto el antiguo carné de recetas personalizado, que me dejó mi madre?

todo se echaba en proporciones, lo que admita, se ajustaba, al gusto – ¡a su gusto y manera!

¿sabíais que en la sopa de tortuga podría colocarse, opcionalmente, una mina marina?

 

 

 

La muerte entre frentes

 

La muerte cruzó las trincheras, se detuvo en el campo entre los frentes

a recobrar el aliento – colocó al lado el morral y las armas

escudriñó los alrededores por si habían avanzado los espías

luego se calmó, había caído la noche y se repartían las raciones

se quitó las botas, se abrió las polainas

se aplicó en varios puntos vendas con hojas de bardana

así sabía que se curaban todos los esguinces y las heridas

se quedó mirando, inmóvil, las estrellas, pero nosotros nos habíamos quedado dormidos

y ya no le hicimos caso

Al romper el alba la volvimos a ver

estaba durmiendo, con el uniforme todavía manchado de sangre

se habían descosido los galones, habían caído las insignias de armas

se parecía a un soldado que ya no quería luchar, porque había empezado a tener miedo

no habríamos podido decir si venía hacia nosotros o se iba

ella tampoco habría podido decir, era solo un intruso entre líneas

estábamos tensos, habría podido simular el sueño y atacarnos

aunque sospechábamos que se había quedado sin munición

se había parado allí de repente, para confundirnos, de hecho, había desertado

Seguíamos preguntándonos, no obstante, de cuál ejército, si no tenía en realidad una misión

se nos había ocurrido que podría quedarse allí con nosotros para siempre

impidiendo que avanzáramos o nos retiráramos

exigiendo que entendiéramos algo en particular sobre nosotros, sobre la vida

había algo incontrolable entre frentes

temíamos que dentro de unos días crecería en todas partes la hierba

cubriendo todas las huellas de nuestros cuerpos y de estos campos

y ya no sabremos nada, ya nada tendrá relevancia

si la muerte se quedó también allí, junto a nosotros, o volvió a casa.

 

 

Las diez musas todas

 

Las diez musas todas aman al poeta y lo quieren conquistar

saben su dirección, tocan a su puerta, llaman a su ventana

lo persiguen corriendo por la calle

¡diós, lo difícil que le resulta escaparse de este acoso!

Una vez casi lo atrapan Melpomene y Thalia,

que salga con una, luego con otra

¡ah, si os podéis imaginar – todo el día como para morirse de risa

y por la tarde morirse por el estrés de la tragedia doméstica

No temáis, el poeta se las apaña en cualquier situación:

le agrada desfilar a trote por la ciudad entera

a que lo admiren las damas y revienten de envidia los hombres

después de todo esto, por la noche, él quiere soñar y escribir

Sentado al margen del sueño, el poeta espera una musa

que baile en las líneas de su frente, sin lira o flauta

sin ritmo o medida, sin reflexión o pausa

Sin embargo, se dice, el poeta está enamorado de estas diez musas, todas…

 

 

 

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