BRYAN LOZANO. Es un poeta mexicano nacido en la ciudad de Guadalajara. Explorador de la expresión artística, quien también se ha desempeñado en las artes escénicas y plásticas. Ha participado con algunas de sus obras en distintos certámenes a nivel nacional e internacional. Cuenta con un proyecto audiovisual dedicado a la poesía y el performance. busca publicar próximamente su primer libro titulado “Aves de mi memoria”. Instagram: Bryan_lozz
Del florecer poético
¿Cuándo me convertí en poeta? Preguntas
Fue una suerte del espacio
Un asteroide de interior luminoso se estrelló en mi espalda
Un buen día en que quieres devorarte al mundo,
antes de que seas engullido por el constructo del tiempo
Fui poseído mientras los suburbios morían en sus frías almohadas
Soñando con documentos sin llenar y un cliente furioso en la línea
Broté, de mi apareció un pistilo
Podía ser un tornado y arrasar con el primer mundo
Hacer florecer una capa delgada de rocío a los más sensibles
Podía ser un gigante que exprimiera las nubes en los cultivos,
para que los tubérculos alimentaran las bocas inocentes de Somalia.
Podía con las palabras lanzar un hechizo prosaico
y dar en sacrificio al conejo que habita la luna
Para elevar vigoroso tu miembro señalando al cielo de donde provengo,
Para después pasar de sólido a líquido en tus conductos
Y hacer un depósito cuantioso de oxitocina en el banco de tu materia gris
Gris como cuando cielo fui
Y veía tu patio y a ti fumando un cigarrillo leyéndome en papel.
Es absurdo hablar de cielos acuosos,
Cuando tu pregunta no has regado,
Como tantos cuerpos de agua estériles en la actualidad
Oh, mi amigo, mi amante embelesado
Si solo preguntases cuándo me convertí en poeta,
Volvería a mi encierro y me verías morir de inanición
Se encierran más misterios cuando me provocas con las incógnitas correctas
Tu voz susurrándome desde tu alcoba:
¿Qué pasa cuando el poema que te obstruía le salen alas? Por ejemplo.
Entonces has llegado a mis sensaciones más fértiles,
Vamos, tócalas y oprímelas fuerte,
Que no soy sino un mortal que usa las palabras como conjuro.
Cuestióname cuando fui faisán
Y de inmediato os canto en RE menor los misterios del bosque encantado
Llévame al éxtasis incrustándome en la cabeza cuando fui serpiente
Cuando la quietud fue parte de mi asecho
Al moverme danzaba dejando siempre un rastro de mí,
Cascabeleando, inhóspita, altiva.
No me preguntes de orígenes,
Pues prefiero mojar mis labios hablándote de caminos recorridos,
De tempestades
Lluvias torrenciales
Montañas imponentes
Océanos abominables y uno que otro amor al ser humano
Pues del origen se parte
Pero de caminos recorridos está hecho el buda.
Anidar el amor
No te mueras
Así en imperativo
Desde los intestinos
Como hilos
Donde anidan las palabras.
No deje de existir
Sin haber anidado antes en mi pelvis
Y criado a nuestro amor
del que usted sería dueño absoluto.
No sucumba a otro que no sea yo
Mi sangre le he guardado
Al ímpetu le han crecido alas
Soy el útero que nos protege de afuera
Cólmame de tu presencia infinita
Y mantente presente en todas mis vidas y mis muertes.
No despeje la mirada
Mientras le hago llegar al éxtasis
Como encargo del destino
Sírvase de la miel del colmenar
Mientras las abejas duermen en su templo
No quiero decir más que,
El amor está servido a la mesa
¿Dejaría usted que el amor se le enfríe?
No deje de mirarme a mi
Un zángano tembloroso
Comparado con su rango
Que no podría ser más privilegiado
Sellar con un beso la eternidad, en su abdomen quiero.
La penumbra ha caído
Y no diré más que no
Diré en cambio que sí,
Que el nido ya está hecho
El amor se ha servido
Y la miel se derrama por todo lo ancho de la mesa.
¿Dejaría usted que el amor se le enfríe?
¿Qué caiga al suelo carente de lozanía?
O va a tomarlo y le untará en la carne sedienta
Haga lo que haga es suyo
Fue parido para usted.
Y desnudo le espera
Hasta que le arrope con el amor con que fue concebido.
Hay una luz que nunca se apaga
De niños se componen los sueños de la ciudad que nunca duerme
¿Cómo dormir?
Si las ruinas no son mejor almohada que el amor
Matemos al rey oculto en su trono
Liberemos de entre el polvo a los niños y sus padres
Démosles alas para mojarse entre las nubes.
Hay una luz que nunca se apaga
Y aún entre ruinas sigue viva
Alimentemos la máquina de soñar como a los niños
De ellos el fruto de todas las naciones
Hagamos unidad la esperanza
En las manos y los pies que andan el camino a la libertad.
Que muera la patria ensangrentada
Que el llanto de los desamparados nos ahogue la indiferencia
Llevemos en los bolsillos semillas
El que alimenta a las aves tiene en los dedos a Dios.