68. Año 11 | 1.ª Ed. Quincenal Abr. 2026 | BRYAN LOZANO – Anidar el amor

BRYAN LOZANO. Es un poeta mexicano nacido en la ciudad de Guadalajara. Explorador de la expresión artística, quien también se ha desempeñado en las artes escénicas y plásticas. Ha participado con algunas de sus obras en distintos certámenes a nivel nacional e internacional. Cuenta con un proyecto audiovisual dedicado a la poesía y el performance. busca publicar próximamente su primer libro titulado “Aves de mi memoria”. Instagram: Bryan_lozz

 

 

 

 

Del florecer poético

 

¿Cuándo me convertí en poeta? Preguntas

Fue una suerte del espacio

Un asteroide de interior luminoso se estrelló en mi espalda

Un buen día en que quieres devorarte al mundo,

antes de que seas engullido por el constructo del tiempo

Fui poseído mientras los suburbios morían en sus frías almohadas

Soñando con documentos sin llenar y un cliente furioso en la línea

 

Broté, de mi apareció un pistilo

Podía ser un tornado y arrasar con el primer mundo

Hacer florecer una capa delgada de rocío a los más sensibles

Podía ser un gigante que exprimiera las nubes en los cultivos,

para que los tubérculos alimentaran las bocas inocentes de Somalia.

Podía con las palabras lanzar un hechizo prosaico

y dar en sacrificio al conejo que habita la luna

Para elevar vigoroso tu miembro señalando al cielo de donde provengo,

Para después pasar de sólido a líquido en tus conductos

Y hacer un depósito cuantioso de oxitocina en el banco de tu materia gris

Gris como cuando cielo fui

Y veía tu patio y a ti fumando un cigarrillo leyéndome en papel.

Es absurdo hablar de cielos acuosos,

Cuando tu pregunta no has regado,

Como tantos cuerpos de agua estériles en la actualidad

Oh, mi amigo, mi amante embelesado

Si solo preguntases cuándo me convertí en poeta,

Volvería a mi encierro y me verías morir de inanición

 

Se encierran más misterios cuando me provocas con las incógnitas correctas

Tu voz susurrándome desde tu alcoba:

¿Qué pasa cuando el poema que te obstruía le salen alas? Por ejemplo.

Entonces has llegado a mis sensaciones más fértiles,

Vamos, tócalas y oprímelas fuerte,

Que no soy sino un mortal que usa las palabras como conjuro.

 

Cuestióname cuando fui faisán

Y de inmediato os canto en RE menor los misterios del bosque encantado

Llévame al éxtasis incrustándome en la cabeza cuando fui serpiente

Cuando la quietud fue parte de mi asecho

Al moverme danzaba dejando siempre un rastro de mí,

Cascabeleando, inhóspita, altiva.

 

 

No me preguntes de orígenes,

Pues prefiero mojar mis labios hablándote de caminos recorridos,

De tempestades

Lluvias torrenciales

Montañas imponentes

Océanos abominables y uno que otro amor al ser humano

Pues del origen se parte

Pero de caminos recorridos está hecho el buda.

 

 

Anidar el amor

 

No te mueras

Así en imperativo

Desde los intestinos

Como hilos

Donde anidan las palabras.

 

No deje de existir

Sin haber anidado antes en mi pelvis

Y criado a nuestro amor

del que usted sería dueño absoluto.

 

No sucumba a otro que no sea yo

Mi sangre le he guardado

Al ímpetu le han crecido alas

Soy el útero que nos protege de afuera

Cólmame de tu presencia infinita

Y mantente presente en todas mis vidas y mis muertes.

 

No despeje la mirada

Mientras le hago llegar al éxtasis

Como encargo del destino

Sírvase de la miel del colmenar

Mientras las abejas duermen en su templo

No quiero decir más que,

El amor está servido a la mesa

¿Dejaría usted que el amor se le enfríe?

 

No deje de mirarme a mi

Un zángano tembloroso

Comparado con su rango

Que no podría ser más privilegiado

Sellar con un beso la eternidad, en su abdomen quiero.

 

La penumbra ha caído

Y no diré más que no

Diré en cambio que sí,

Que el nido ya está hecho

El amor se ha servido

Y la miel se derrama por todo lo ancho de la mesa.

 

¿Dejaría usted que el amor se le enfríe?

¿Qué caiga al suelo carente de lozanía?

O va a tomarlo y le untará en la carne sedienta

Haga lo que haga es suyo

Fue parido para usted.

Y desnudo le espera

Hasta que le arrope con el amor con que fue concebido.

 

 

Hay una luz que nunca se apaga

 

De niños se componen los sueños de la ciudad que nunca duerme

¿Cómo dormir?

Si las ruinas no son mejor almohada que el amor

Matemos al rey oculto en su trono

Liberemos de entre el polvo a los niños y sus padres

Démosles alas para mojarse entre las nubes.

 

Hay una luz que nunca se apaga

Y aún entre ruinas sigue viva

Alimentemos la máquina de soñar como a los niños

De ellos el fruto de todas las naciones

Hagamos unidad la esperanza

En las manos y los pies que andan el camino a la libertad.

 

Que muera la patria ensangrentada

Que el llanto de los desamparados nos ahogue la indiferencia

Llevemos en los bolsillos semillas

El que alimenta a las aves tiene en los dedos a Dios.

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