VICTORIA CABRALES GÓMEZ, nacida en Santiago de Chile es una Ingeniera en Informática que ha dedicado su vida a la docencia, la Ciberseguridad, la Seguridad de la información y, hoy en día, a su pasión por la novela biográfica y la poesía social. “Atrapadas” es su primer libro, iniciado en el 2020, donde explora las dificultades que enfrentan un grupo de mujeres al vivir en un mismo techo durante la pandemia.
EL VIAJE
Voy caminando sobre cadáveres,
sobre promesas clandestinas.
Atrás quedó un anillo de compromiso,
en una polvorienta vitrina.
Allí quedó el sacerdote
que no supo de nuestro amor,
con su discurso ensayado,
como un vil espectador.
Allí quedó plantado, el pino de nuestro jardín,
sin su poda primaveral.
Creciendo en salvaje caos,
escudriñando un camino fatal.
Tú abrigo descolorido,
muy dispuesto en el ropero,
acostumbrado a lo sufrido,
bien sabe de esperar.
Allí quedaron mis pupilas,
ansiosas por verte regresar,
unos sueños que se apilan,
mis manos seniles, que no te pueden palpar.
Mi corazón va más lento,
con un suave palpitar.
No se agita turbulento,
Es un lánguido crepitar.
BRUMA
La noche está brumosa,
como puerta del infierno,
fría y silenciosa,
se inicia el yerro eterno.
Los maderos crujen,
el sopor y los ronquidos,
al compás de las olas,
aúllan despavoridos.
En cubierta, unas botas amarillas,
hieden ácidamente,
pululando ilusiones,
empañando la mirilla.
La luna no se descubre,
no quiere presenciar la tragedia,
un sonido sordo que se acerca,
es la muerte que pronto asedia.
Duerme mi dulce pescador,
suelta el ancla que te atrapa,
sueña el regreso a tu amor,
libera tu cuerpo que se escapa.
Esta sal no te dejará intacto,
el mar no espantará tu destino,
a tu encuentro vendrán las garzas,
cobijándote en un trino.
Ya es tarde para fugarse,
la ansiada pesca volverá al mar,
en la oscuridad Bruma se deshace,
tronchada sigue su vagar.
TU MIRADA
Me subo al monte más alto,
intento alcanzar tu alma,
apenas siento una suave brisa,
que me sacude con quebranto.
Te fuiste tan pronto de mi lado,
no vuelvo a encontrar la calma,
esa ingenua mirada y tu sonrisa,
las confundo cada tanto.
Dime que no quedó nada pendiente,
que tu corazón se liberó encalma,
a un lugar mejor, corrió deprisa,
dejando el mío, hundido en el espanto.
¿Serás feliz? Así me convenzo,
mientras vivo perdida en el karma,
imitando una neófita poetisa,
cubriendo mi rostro con el llanto.
Me encanta como escribe Victoria, te envuelve y atrapa en las emociones que te hace sentir en cada frase, en cada palabra, invitándote asi a seguir hasta el final su lectura!!!!
muchas gracias Rossana.