191. Año 10 | 1.ª Ed. Quincenal Sep. 2025 | FRANCISCO OLIVARES – Vida

Francisco Olivares, de 52 años, es oriundo de Viña del Mar, Chile. Tuvo un paso por el  Seminario Mayor san Rafael de Valparaíso. Estudió Filosofía en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. En la actualidad, trabaja en el Centro de Reinserción Social de Quilpué de Gendarmería de Chile. Ha recibido menciones honrosas en concursos literarios a nivel nacional e internacional.

 

 

 

AIDOS

 

Qué puedo escribir

Sólo palabras grises

Empañan mi dianoia

A espalda de mis narices

 

Los cuentos y fábulas

Siguieron sus huellas

Las verdades

Deportaron sus joyas

 

Emperatriz de perfumes

Tiña del alcantarife

Vislumbran su destello

Sangriento matarife

 

Humedal de huesos

Sempiterna representación

De efímeros fenómenos

Razón de la imaginación

 

Tardía cordura

En manos vanidosas

De palabras mudas

Iteradas en lonjas

 

Doxa, sabia y ladina

Próxima a las profundidades

Opinión perversa

Vertida en el Hades

 

Catéter improvisado

De sueños e ilusiones

Espantan el vocablo

Vehículo de calamidades

 

Aura maloliente

Resplandece

Verdad, idea y palabra

Contigo se desvanece

 

 

AÚN SIENTO… POR EL MOMENTO

 

aún siento

los pasos del silencio

inmóviles

que me persiguen

 

acechando crueles

adornan mi pecho

enmudecido

persiguen siluetas

 

basta ya de retratos

hoy me retracto

de comisera lisonja

mi mundo real y sentido

 

no me lo cambien

prefiero ser prófugo

a la verdad aciaga

de alas de Neptuno

 

sin sentir disimulo

protesto contra el conocimiento

del permiso

de creer en mi fin

 

adorarlo como un delfín

jugar con Dulcinea

construir laberintos

destinados al fracaso

 

en este día gris

espero los peores

jugando a vivir

no soy de los soñadores

 

ladrones de alegrías

disfrazan la felicidad

vestida de empatía

de soles y amaranto

 

dulce tormento

atesora la vida

algunos risas

otros envidia

 

tráeme recuerdos

superfluos y vanos

que los minutos

van descontando

 

 

VIDA

 

Cuando me despierto

No siento el alma

Añoranza del consciente

El cuerpo place la calma

 

Dos monedas ofrecí

Por descubrir la vida

Envuelta en unos trapos

Permuta desinhibida

 

Carne, escarnio y fe

Cena de despojos

Crédito de visas

Arañan mis ojos

 

Errantes de promesas

Camino sin sentido

Lo vierte el hastío

Del porvenir carcomido

 

La razón traza quimeras

Que la voluntad libera

Perfumado y moribundo

Cotidiano en primavera

 

Vida nómada

Te esfumas por tu camino

Nadie advierte el destino

Enceguecido

Muchas veces

Con elocuente relato

Vertí mis alabanzas

Ante un momento grato

 

Furtivo deseo

Apareces como un destello

Ocasión menesterosa

Rasgas mi degüello

 

Quisiera ser eterno

Con mis cómplices

Aún no los encuentro

Levantadme, paladines

 

La vida vendrá

Astuta ladrona

Vísceras fértiles

Acarician tu hora

Siempre dormimos

Estupidez de vivir

El sinsentido

En la caverna; sufrir

 

Moral, política y religión

No tienen sanción

Cuando la práctica

Use la convicción

 

Vida efímera

No te alejes

Aunque con la muerte

Nada dejes

 

Consuelo feliz

Retoño ético

Cada cual

Es su médico

 

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