Francisco Olivares, de 52 años, es oriundo de Viña del Mar, Chile. Tuvo un paso por el Seminario Mayor san Rafael de Valparaíso. Estudió Filosofía en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. En la actualidad, trabaja en el Centro de Reinserción Social de Quilpué de Gendarmería de Chile. Ha recibido menciones honrosas en concursos literarios a nivel nacional e internacional.
AIDOS
Qué puedo escribir
Sólo palabras grises
Empañan mi dianoia
A espalda de mis narices
Los cuentos y fábulas
Siguieron sus huellas
Las verdades
Deportaron sus joyas
Emperatriz de perfumes
Tiña del alcantarife
Vislumbran su destello
Sangriento matarife
Humedal de huesos
Sempiterna representación
De efímeros fenómenos
Razón de la imaginación
Tardía cordura
En manos vanidosas
De palabras mudas
Iteradas en lonjas
Doxa, sabia y ladina
Próxima a las profundidades
Opinión perversa
Vertida en el Hades
Catéter improvisado
De sueños e ilusiones
Espantan el vocablo
Vehículo de calamidades
Aura maloliente
Resplandece
Verdad, idea y palabra
Contigo se desvanece
AÚN SIENTO… POR EL MOMENTO
aún siento
los pasos del silencio
inmóviles
que me persiguen
acechando crueles
adornan mi pecho
enmudecido
persiguen siluetas
basta ya de retratos
hoy me retracto
de comisera lisonja
mi mundo real y sentido
no me lo cambien
prefiero ser prófugo
a la verdad aciaga
de alas de Neptuno
sin sentir disimulo
protesto contra el conocimiento
del permiso
de creer en mi fin
adorarlo como un delfín
jugar con Dulcinea
construir laberintos
destinados al fracaso
en este día gris
espero los peores
jugando a vivir
no soy de los soñadores
ladrones de alegrías
disfrazan la felicidad
vestida de empatía
de soles y amaranto
dulce tormento
atesora la vida
algunos risas
otros envidia
tráeme recuerdos
superfluos y vanos
que los minutos
van descontando
VIDA
Cuando me despierto
No siento el alma
Añoranza del consciente
El cuerpo place la calma
Dos monedas ofrecí
Por descubrir la vida
Envuelta en unos trapos
Permuta desinhibida
Carne, escarnio y fe
Cena de despojos
Crédito de visas
Arañan mis ojos
Errantes de promesas
Camino sin sentido
Lo vierte el hastío
Del porvenir carcomido
La razón traza quimeras
Que la voluntad libera
Perfumado y moribundo
Cotidiano en primavera
Vida nómada
Te esfumas por tu camino
Nadie advierte el destino
Enceguecido
Muchas veces
Con elocuente relato
Vertí mis alabanzas
Ante un momento grato
Furtivo deseo
Apareces como un destello
Ocasión menesterosa
Rasgas mi degüello
Quisiera ser eterno
Con mis cómplices
Aún no los encuentro
Levantadme, paladines
La vida vendrá
Astuta ladrona
Vísceras fértiles
Acarician tu hora
Siempre dormimos
Estupidez de vivir
El sinsentido
En la caverna; sufrir
Moral, política y religión
No tienen sanción
Cuando la práctica
Use la convicción
Vida efímera
No te alejes
Aunque con la muerte
Nada dejes
Consuelo feliz
Retoño ético
Cada cual
Es su médico