CAROLINE HERNÁNDEZ es una poeta puertorriqueña radicada en Nueva York cuyo trabajo explora la identidad, la memoria, el cuerpo y la resiliencia. Su poesía nace de experiencias íntimas y de una sensibilidad profunda hacia lo humano, integrando temas como la herencia, la maternidad, el duelo y la fuerza interior. Con una voz honesta y evocadora, Caroline transforma vivencias personales en versos que dialogan con lo universal. Su obra combina imágenes potentes, vulnerabilidad y una mirada luminosa hacia el crecimiento emocional y espiritual. Actualmente trabaja en la organización y pulido de su primer manuscrito poético, mientras continúa enviando y compartiendo su obra en revistas y espacios literarios independientes.
Manifiesto de una mujer libre
El opresor no fue el tiempo,
fue el miedo absurdo,
disfrazado de fracaso,
de sueños incompletos,
de risas burlonas y crueles.
Inventé fantasmas aterradores,
abismos gigantes y oscuros.
Imaginé la vida en decadencia,
en silencios ensordecedores,
en palabras sin letras.
Tanto tiempo ha pasado escondiéndome de monstruos,
ignorando la voz interna que tanto quiso gritar.
Enterrando poemas que se escribían solos,
que le hacían eco a mi alma.
Hoy, años después, no pierdo nada.
Si se burlan, que se burlen. Si me aman, que me amen.
Yo soy libre, soy única. Soy la voz insistente de mi yo.
He dejado mi cuerpo a la intemperie: vulnerable y mío.
El fracaso ya no me asusta, solo me mueve con precaución,
pero me invita a la locura de la vida.
Soy yo, la incansable, la esperanza vestida de mujer.
La rama sobreviviente del árbol caído.
Soy la semilla que continuó la vida, la flor que pintó la vereda.
Soy fuerza devastadora, el amor contenido en una lágrima.
La belleza de una carcajada.
Soy la que una vez escondí, la que hoy respira aire fresco,
la que se atrevió a todo.
Sin más ni menos: soy yo.
Soy humana
Soy humana.
Mi corazón late.
Mi pecho respira.
Tengo en las manos el alboroto
de los sueños no cumplidos.
Guardo en silencio mis gritos.
La oscuridad esconde mi llanto.
Pero ya no.
¿Sabes qué?
Soy humana, sí,
de espíritu grande,
de fuerza que resiste.
Soy de comienzos.
De no caer vencida.
¿Y tú?
¿Qué eres tú?
Eres la piedra que se esquiva en el camino.
Una canción de notas insonoras.
Pequeño. Oscuro.
Intentaste apagar mi luz
pero mi brillo te opaca.
Mi risa te ensordece
y me reduce.
Eres una sombra que desea existir.
Yo, en cambio, soy el recuerdo persistente
de lo que no eres,
de la vida que pudo ser.
El amor que te di te quedó grande.
Te revolcó la vida
y, aunque no lo admitas,
te alimentó el corazón.
Quisiste ser amado,
pero a tu manera.
A mí se me fueron las ganas.
Le regalo al mundo
Le regalo al mundo mi energía,
el atardecer amargo de un día,
la esperanza que tiembla,
la vida que insiste.
Le regalo mil intentos.
Mis fracasos anunciados
y mis triunfos escondidos.
Le regalo mis sueños
con todos sus colores y formas.
Porque tengo derecho
a darme por vencida,
a llorar en las noches.
Le regalo mi cuerpo en decadencia,
mis manos cansadas,
mi sonrisa vieja.
Se las llevó el tiempo.
No soy la misma que fui
cuando existí en ti.
El amor que escapó humillado
vagó por calles oscuras,
se refugió en la noche
y en la distancia,
tuvo miedo de ser visto,
de ser descubierto,
y anduvo un tiempo
perdido en mí.
Aprendí a sanar.
Y ahora soy otra.
Nueva.
El amor regresó con esperanza
y se quedó en mí para quererme.
Porque yo también merezco amor.
Merezco amaneceres soleados,
el calor del sol,
el olor a mar.
Correr descalza bajo la lluvia,
libre.
Merezco todo lo bueno.
Excelentes textos literarios para pensar en uno desde la autoobservación.