CRISTINA CHIPRIAN. La autora es licenciada de la Facultad de Filología de Iași, sección Rumano-Francés, y desempeñó una intensa actividad didáctica como profesora de Lengua y Literatura rumanas en varios centros educativos de Iași. Publicó reseñas en las revistas “Dacia literară”, “Convorbiri literare” y “Scriptor”. Colaboró con artículos en revistas didácticas: “Perspective”, “Cercuri de lectură” y “Consilierul de lectură”. Obtuvo el doctorado en “estilística y poética”: Enunțul gnomic în creația eminesciană (El enunciado gnómico en la creación eminesciana) (2000); Stilistică eminesciană (Estilística eminesciana), Junimea, 2023. Debutó con el poemario Cântec fără de somn și fără de leagăn (Canto sin sueño y sin cuna), 1981, Editorial Junimea, Iași. Publicó poemas: Reguli pentru a supraviețui în orice împrejurare (Reglas para sobrevivir bajo cualquier circunstancia), 2004; Declarație patetică în baza folclorului argentinian (Declaración patética en base al folklore argentine), Iași, 2006, Editorial Cronica, Iași; Ghid pentru a înțelege păsările și animalele (Guía para entender a los pájaros y a los animals), 2012; Pasăre măiastră survolând infinitul (Pájaro de oro sobrevolando el infinito), Iași, 2014, Editorial Ștef, Iași; Himerele facerii și himerele desfacerii (Quimeras del hacer y del deshacer), 2015, Editorial Junimea, Iași; Nașterea tragediei și a comediei în istoria secretă (El nacimiento de la tragedia y de la comedia en la historia secreta), 2017, Editorial Ștef, Iași; Cartea parabolelor (El libro de las parábolas), 2021; Toate cele zece muze (Las diez musas todas), 2023; Moartea între fronturi (La muerte entre frentes), 2024, Editorial Timpul, Iași; Plan de manevră (Plan de maniobra), 2025, Editorial Timpul, Iași; y novelas: Echipa de șoc și Zeița (Equipo de choque y la Diosa), 2017, y Echipa de șoc și Gânditorul (Equipo de choque y el Pensador), 2019, Editorial Junimea, Iași.
Traducción Simona Leonti
El recetario
Se corta el mar en rodajas, la playa en juliana, el cielo en dados, las islas se pasan por la ralladora
no es difícil, es un placer, incluso – el planeta aprecia estas iniciativas culinarias
y la economía está por cocerse, en lecho de verduras, en el horno tradicional
todo lo que estáis haciendo saldrá bien, no temáis por los ingredientes desconocidos
uno tras otro, se mezclan, se apoyan, se resaltan
aunque a veces actúan, dios, autónomamente
y nos sorprenden de la forma más elegante, claro está
De hecho, pienso que el universo entero se hizo a partir de un recetario
que escribió hace tiempo, en el principio, alguien de gustos muy sofisticados
que echó en ciertas partes más sal, más champán, más verduras
podríamos decir que en algún modo hizo exceso de productos de carne o carbohidratos
en aquella época de la creación ¿quién pensaba en respetar los principios culinarios?
el primer plano lo ocupaban los conceptos estéticos, quizás también los morales
y no por último los conceptos religiosos – por eso salió todo de la forma en que lo hizo
Pero actualmente se está globalizando, la hamburguesa se confunde con la albóndiga
el ratatouille se confunde con un guiso de verduras
la pimienta se confunde con el chile, el tomate con la cereza, el shawarma con el burrito
y el universo se vuelve una especie de crep un poco quemado, acá y allá sin cocer
es por acá por donde irrumpen los volcanes – ¿os lo esperabais?
y en otras partes irrumpe una sequía y una hambruna
que jamás vieron París, Shanghái o Buenos Aires
¡Ah, mucho cuidado, la cocina global mezcla demasiado las especias
las de origen vegetal, animal o mineral
por todo esto se perdieron el orden y la lógica
dulce quiere decir azúcar o miel, agrio quiere decir vino o manzanas mal conservadas
¿dónde habré puesto el antiguo carné de recetas personalizado, que me dejó mi madre?
todo se echaba en proporciones, lo que admita, se ajustaba, al gusto – ¡a su gusto y manera!
¿sabíais que en la sopa de tortuga podría colocarse, opcionalmente, una mina marina?
La muerte entre frentes
La muerte cruzó las trincheras, se detuvo en el campo entre los frentes
a recobrar el aliento – colocó al lado el morral y las armas
escudriñó los alrededores por si habían avanzado los espías
luego se calmó, había caído la noche y se repartían las raciones
se quitó las botas, se abrió las polainas
se aplicó en varios puntos vendas con hojas de bardana
así sabía que se curaban todos los esguinces y las heridas
se quedó mirando, inmóvil, las estrellas, pero nosotros nos habíamos quedado dormidos
y ya no le hicimos caso
Al romper el alba la volvimos a ver
estaba durmiendo, con el uniforme todavía manchado de sangre
se habían descosido los galones, habían caído las insignias de armas
se parecía a un soldado que ya no quería luchar, porque había empezado a tener miedo
no habríamos podido decir si venía hacia nosotros o se iba
ella tampoco habría podido decir, era solo un intruso entre líneas
estábamos tensos, habría podido simular el sueño y atacarnos
aunque sospechábamos que se había quedado sin munición
se había parado allí de repente, para confundirnos, de hecho, había desertado
Seguíamos preguntándonos, no obstante, de cuál ejército, si no tenía en realidad una misión
se nos había ocurrido que podría quedarse allí con nosotros para siempre
impidiendo que avanzáramos o nos retiráramos
exigiendo que entendiéramos algo en particular sobre nosotros, sobre la vida
había algo incontrolable entre frentes
temíamos que dentro de unos días crecería en todas partes la hierba
cubriendo todas las huellas de nuestros cuerpos y de estos campos
y ya no sabremos nada, ya nada tendrá relevancia
si la muerte se quedó también allí, junto a nosotros, o volvió a casa.
Las diez musas todas
Las diez musas todas aman al poeta y lo quieren conquistar
saben su dirección, tocan a su puerta, llaman a su ventana
lo persiguen corriendo por la calle
¡diós, lo difícil que le resulta escaparse de este acoso!
Una vez casi lo atrapan Melpomene y Thalia,
que salga con una, luego con otra
¡ah, si os podéis imaginar – todo el día como para morirse de risa
y por la tarde morirse por el estrés de la tragedia doméstica
No temáis, el poeta se las apaña en cualquier situación:
le agrada desfilar a trote por la ciudad entera
a que lo admiren las damas y revienten de envidia los hombres
después de todo esto, por la noche, él quiere soñar y escribir
Sentado al margen del sueño, el poeta espera una musa
que baile en las líneas de su frente, sin lira o flauta
sin ritmo o medida, sin reflexión o pausa
Sin embargo, se dice, el poeta está enamorado de estas diez musas, todas…