VINCENZO CAVERO (Lima, Perú, 1996). Egresado de la Escuela Profesional de Filosofía de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue vicepresidente de la Comisión de Educación del programa Parlamento Joven 2020 de la Fundación Hans Seidel Stiftung y el Congreso de la República del Perú. Obtuvo el primer lugar en el Primer Certamen de Relato Breve UNIR-Cátedra Mario Vargas Llosa. IG: vincenzo.cavero.
M.F.B.D.B
Visto su callada hermosura en la mirada
sus ojos que al otoño pintan
codicio su nombre, huella eterna
donde crecen tulipanes
sonrojando su sonrisa
Diríase que ella mueve los cielos
Dícese que ella es que toda mi vista
y me pregunto si me encuentro en su mirada,
María Fernanda,
ahógueme siempre tus besos
hermosísimo invierno de Holanda
revíveme el corazón
por la alegre canción que es su voz
En el viento, he visto
irse sin paciencia pétalos
pálidas mariposas de veranos
pequeños centauros agridulces
lejos esa invisible verdad, los vuela
desvaneciéndolos de toda gravedad
elevándolos en silencio hacia el olvido
evaporando en ficción la realidad
en la serena verdad que nos destruye
soplan los pétalos de mis tumbas, danzan
invisibles los nombres con el viento van
promesas desoídas de una voz
familias de inviernos soplan
domador de vientos quisiera ser, hoy
vuelo omnipresente de papel
¿qué lenguaje mustio me sirve?
si solo el corazón es voluntad
y un hombre solo polvo fuiste
Yo me hundiré con esta nave.
sin levantar banderas blancas
sin lugar para rendirse,
las manos no alzaré
torciendo mi palabra el firme rumbo
Yo me hundiré con esta nave.
abandonando toda duda,
sin temerle al laberinto,
no doblarán mis labios frente ni rodillas
gibelinos sueños de codicia,
que al animal controla la comida
como al hombre el placer de su avaricia,
solo un lobo de Loyola vive su consigna:
Yo me hundiré con esta nave.
que así sea si es preciso
como en el amor no cabe duda
tampoco en la guerra el enemigo
Yo me hundiré con esta nave.
sin aceptar derrota alguna
mereciendo el máximo castigo
Que el oprobio al ser rendido,
solo es propio de un malnacido,
Váyanse ahora todos los subjuntivos
Me hundo con nuestra nave.