JOHANNA ESTEVEZ es abogada y escritora. Tiene 46 años. Nació en Argentina, Buenos Aires, donde vive y escribe. Su obra explora la memoria, los vínculos y las zonas más oscuras de la experiencia humana desde una mirada íntima. En su escritura, lo cotidiano convive con lo simbólico: el cuerpo, la infancia y la familia se entrelazan en una búsqueda constante. @nososvos_soyjo
La antesala
De noche, me levanto
varias veces.
Miro la ventana:
seis cuadraditos llenos de hojas
y una luz que a veces distingo como la luna,
y otras veces como un farol.
No miro bien,
no quiero enfocar tanto.
Prefiero la fantasía,
cierta incertidumbre.
Voy al baño,
como si mis sueños
necesitaran esa pausa, real,
humana.
Alquimia de un futuro incierto.
Mis sueños son
algo así como el farol y la luna
a través de alguno
de los cuadraditos de la ventana.
La llamada del vacío
Recuerdo, cuando niña,
observar la ciudad desde un piso 20.
El cielo estrellado
y la dinámica distancia
que me llevaría
a incrustarme en el cemento.
Creo que podría saltar:
mi cuerpo ansia,
mi mente acompaña.
O al revés, en fin.
Instantes mínimos, indefinidos.
La llamada del vacío,
tan similar a la poesía.
La soledad de Dios
Estoy tumbada en la cama
con mis dos hijos a mi lado.
Quiero saber a través de sus ojos
más de la felicidad.
Rezo.
Son plegarias incandescentes.
El solo hecho de rezar,
de hablar con ¿alguien?,
me tranquiliza.
Confieso: pido más de lo que agradezco.
¿Quién será mi confidente?
Debo aprender de lo imperceptible.
Tengo fe. En silencio también nos hacemos compañía.
Antes de despedirme, los abrazo
y me pregunto:
¿Te sentirás solo?