AINHOA ESCARTI escritora gaditana, afincada en Madrid, es escritora de novela, relato, poesía e infantil. Autora de más de una docena de títulos autopublicados, entre ellos 22 maneras de romperme el corazón y la saga Todas las cosas que escribí…. Colabora habitualmente en medios como Culturamas y publica videopoemas en redes sociales. Su nuevo poemario Cien poemas para cien canciones se encuentra en preparación.
CRISTAL LEJANO
En el agua caliente
se arrugan mis dedos
para asirse mejor a las paredes
de esta piscina que queda tan lejos.
Soy sirena sin cola de pez,
mis piernas no tan fuertes
tratan de emerger.
Soy esclava de mis limitaciones,
de mis músculos,
de mi piel.
A veces el cristal me refleja
y solo quiero desquebrajarlo
a pisotones lentos.
El agua caliente me cuece,
me marea,
justo cuando alcanzo
con la yema de mi dedo índice
el techo de cristal,
me arroja al fondo.
Desde mi pecera
les veo,
les odio,
les venero,
quisiera
ser animal impuro
que un mordisco de mi saliva
les hiciera piedra.
Sonrío tras las paredes transparentes
del agua que me cocina,
prometo que si me coméis
no os quitaréis mi sabor amargo
en toda vuestra vida.
HILVANAR
Un dedal fue lo que necesitó Peter Pan
Para arreglar su sombra.
Que no quería coserse,
que no quería quedarse.
Quizás por sus pecados,
o por las ansias de libertad,
su deseo de comerse la vida a bocados.
Mi sombra,
que solo está hilvanada
con un hilo de separación
—tenue, fino,
que se rompería con un soplido—
no desea marcharse de mí.
Trato de echarla,
le hablo de la maldad.
Se burla de mí,
porque conoce mi incapacidad
de llevar mis actos a la oscuridad.
Me sabe inocente.
Me abraza.
Jamás me abandonará.
Pero yo quiero
ser
un ser sin sombra a mi lado.
Deseo,
anhelo
disolverme,
no ver los bordes de este cuerpo mío
que a veces es como un río.
SER EN LA UMBRÍA
Aquí brilla el sol,
recargo mi piel con tanta vitamina D,
logro tener energía,
para pasar desapercibida por mi vida.
Una voz que susurra
y pasa de puntillas
por su propia existencia.
Así no puedo protagonizar historias.
Las miro de lejos,
encerrada en mí.
Porque si traspaso la tiniebla,
si doy los pasos
que me llevan a esta umbría,
me convertiré en sombra
que aparece cuando no hay luz alguna.
No me lleves a la umbría,
Déjame en el lado claro de esta colina.
Allí, sin sol que mime mis poros,
caeré en toda mi naturaleza
de furia,
de destrucción.
Llamaremos a los cuatro jinetes,
para el apocalipsis que va a suceder.
No me lleves.
No me dejes ir.
Porque si traspaso esa frontera,
no sabré volver en mí.