64. Año 11 | 1.ª Ed. Quincenal Abr. 2026 | AINHOA ESCARTI – Cristal lejano

AINHOA ESCARTI escritora gaditana, afincada en Madrid, es escritora de novela, relato, poesía e infantil. Autora de más de una docena de títulos autopublicados, entre ellos 22 maneras de romperme el corazón y la saga Todas las cosas que escribí…. Colabora habitualmente en medios como Culturamas y publica videopoemas en redes sociales. Su nuevo poemario Cien poemas para cien canciones se encuentra en preparación.

 

 

CRISTAL LEJANO

 

En el agua caliente

se arrugan mis dedos

para asirse mejor a las paredes

de esta piscina que queda tan lejos.

Soy sirena sin cola de pez,

mis piernas no tan fuertes

tratan de emerger.

Soy esclava de mis limitaciones,

de mis músculos,

de mi piel.

A veces el cristal me refleja

y solo quiero desquebrajarlo

a pisotones lentos.

El agua caliente me cuece,

me marea,

justo cuando alcanzo

con la yema de mi dedo índice

el techo de cristal,

me arroja al fondo.

Desde mi pecera

les veo,

les odio,

les venero,

quisiera

ser animal impuro

que un mordisco de mi saliva

les hiciera piedra.

Sonrío tras las paredes transparentes

del agua que me cocina,

prometo que si me coméis

no os quitaréis mi sabor amargo

en toda vuestra vida.

 

 

HILVANAR

 

Un dedal fue lo que necesitó Peter Pan

Para arreglar su sombra.

Que no quería coserse,

que no quería quedarse.

Quizás por sus pecados,

o por las ansias de libertad,

su deseo de comerse la vida a bocados.

Mi sombra,

que solo está hilvanada

con un hilo de separación

—tenue, fino,

que se rompería con un soplido—

no desea marcharse de mí.

Trato de echarla,

le hablo de la maldad.

Se burla de mí,

porque conoce mi incapacidad

de llevar mis actos a la oscuridad.

Me sabe inocente.

Me abraza.

Jamás me abandonará.

Pero yo quiero

ser

un ser sin sombra a mi lado.

Deseo,

anhelo

disolverme,

no ver los bordes de este cuerpo mío

que a veces es como un río.

 

 

SER EN LA UMBRÍA

 

Aquí brilla el sol,

recargo mi piel con tanta vitamina D,

logro tener energía,

para pasar desapercibida por mi vida.

Una voz que susurra

y pasa de puntillas

por su propia existencia.

Así no puedo protagonizar historias.

Las miro de lejos,

encerrada en mí.

Porque si traspaso la tiniebla,

si doy los pasos

que me llevan a esta umbría,

me convertiré en sombra

que aparece cuando no hay luz alguna.

No me lleves a la umbría,

Déjame en el lado claro de esta colina.

Allí, sin sol que mime mis poros,

caeré en toda mi naturaleza

de furia,

de destrucción.

Llamaremos a los cuatro jinetes,

para el apocalipsis que va a suceder.

No me lleves.

No me dejes ir.

Porque si traspaso esa frontera,

no sabré volver en mí.

 

 

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