65. Año 11 | 1.ª Ed. Quincenal Abr. 2026 | VÍCTOR JOSÉ CUETOS – Los pantanos del miedo

VÍCTOR JOSÉ CUETOS, Víctor Cuetos, Niño Criminal, @Eternosalvaje en Instagram. Comenzó a participar en páginas de poesía en internet y recitales underground allá sobre el 2005, con pseudónimos varios; Niño Criminal, Eterno. En el 2016 participa y coedita la antología “Degeneración Salvaje”. Más tarde, en 2017  publica “Tú y yo somos un sujeto elíptico  en la Editorial Amargord. En el 2019 publica su último libro; “Radiografías  Obreras”, con el Fanzine “Cuervozine”.

 

 

 

LOS PANTANOS DEL MIEDO

 

Salí ahí fuera

a la inmensidad

de los bosques.

Como cuando nací

y era un árbol y su copa.

Crecían las ramas y yo con ellas.

Y me sentí el Dios de ninguna parte.

Me habitaba la yerba fresca

el musgo de las rocas

los regueros de agua.

 

Y de repente sangre seca

mezclada con el polvo

de esos caminos sin horizontes.

Lejanos y ajenos.

 

Y no eras más que otro árbol caído

de ramas agitadas por el viento

tocándose desesperadas

agarrándose unas a otras

para no caer sobre ese manto

de terruños y terratenientes.

 

Y fue ahí

lo sé

mientras observaba

como los pliegues de los valles

se montaban superpuestos

se movían; tenían vida.

 

Fue ahí

O justo un instante antes

cuando recordé a Federico

y las cunetas que sembró Franco

sobre los caminos polvorientos

o los Pantanos del miedo.

 

Y mis lágrimas brotaron

y entraban y salían

brillando como neón

desde las cuencas de la tierra

hasta los confines de mis ojos.

 

Eran lágrimas de luz

o un reconocerse

ante los muertos

qué aún brillan en la oscuridad

destapando el misterio

llenando de vida

el vacío

qué dejó el espanto;

sus caminos polvorientos

o los Pantanos del miedo

que enterraron la vida.

Tantos años y tantas muertes.

Tantos años y tantas muertes.

Tantos años y tantas muertes.

 

 

 

LA CERTEZA DEL SILENCIO

 

Nacemos entre gemidos y sollozos

rompemos a llorar desnudos

y vamos calmándonos entre susurros

y el ruido cesa

y las lágrimas se van cayendo

hasta que no queda ni una gota

de ellas.

 

Nos desarrollamos como personas

entre muros de hormigón

donde la ficción juega un papel

fundamental.

 

Pero, y…

¿Dónde empieza el ruido del mar?

¿Dónde pescan los Cormoranes?

Donde juegan las grullas

con su calcetines negros

donde se acaba el temblor de las olas.

¿Dónde empieza la vida?

¿Dónde termina?

 

Donde cesa el ruido

donde habita la certeza

que te da el silencio

ahí empieza la vida.

Solo hay que saber

escucharla.

Más allá de los muros

de hormigón, más allá

de toda ficción, real o imaginada.

Más allá del ruido que cesa

en la certeza que te da el silencio.

 

 

FLAGELACIONES EGÓLATRAS

 

Quisiste ser más rápido que la luz
pero tus párpados se cerraban
en pequeños fotogramas

Decidiste ser
un mando de televisión
y elegir el canal
que más te agradase

Sentir dolor
a través de pantallas
y colmarte de indignación
mientras la realidad
se escapaba de tus manos

Un bolígrafo
no era suficiente
y un papel demasiado
frágil para tus versos

Con el teclado
tus pensamientos
van a la velocidad
adecuada

A las yemas de tus dedos
les falta calor
les falta sabor
les falta color

Son huellas digitales
silogismos anales
que van sentenciando
fatalidades

Alzaste la vista
y abrazaste al cielo
pero solo era el techo
de tu salón de ESTAR

Y así comenzó
primero se abrieron
las ventanas
más tarde se derrumbaron
los muros
y por fin
después de todo
tu cuerpo
solo
era un puntito de CO2
en la troposfera

 

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