66. Año 11 | 1.ª Ed. Quincenal Abr. 2026 | MARISA LÓPEZ SORIA – Naranjas sanguinas

MARISA LÓPEZ SORIA. Nacida en Albacete. Reside en Murcia. Escritora. Madre. Maestra. Licenciada en Historia del Arte. Licenciada en Geografía e Historia. Directora en centros públicos. Asesora de Formación en Centros Profesores y Recursos (CPRs), Región de Murcia. Ha publicado una treintena de libros LIJ y tres de poesía con la editorial de Valladolid. Difácil. Realiza Encuentros de Autora En Institutos Cervantes de Europa.

 

 

Abeja. ¡Te espero!

            …ven conmigo.

               Tuya,

                        mosca

              Emily Dickinson

 

INASIBLE TINTINO DE LA LLUVIA EN RESECA CICATRIZ

 

Sin entreabrir ni entornar

de par en par las puertas

ábrete, sésamo.

Llueve. Splash. Splosh. Splash.

Repiquetea. Plic. Plac.  Clop. Clop. Clop.

Si las ventanas son francas se ve el huerto

y el jardín adentra aroma de estrellas

desabrocho tragaluces y nos invade el encanto    purifica

son las flores del peral.

Abro abro abro     aspiro    aparto lo que no.

Llegad hormigüelas, colibríes, mariposas…

abeja    cuélate      congenia poliniza multiplica

celebra y cuéntame cuántas gotas trae esta lluvia prodigiosa.

 

 

TAMAÑA ENTROPÍA DEL DESORDEN

 

En cuanto a ti y a mí    amanteamoramigo

seremos floración   calandria y pardal que pía

la voz de un narrador   escalera

secreto y parte    amanecer   cadena trófica

cantar de los cantares   significado

ventana    la liturgia del beso   portón

abono de elefante    juego   perplejidad

frescor y media luz    los ocho mirlos

saga y vivero   lo que no osáramos soñar

pentagrama infinito al compás de Jacques Brel

cormoranes al desgaire

dos insolentes pidiendo a voces que las campanas toquen a gozo.

Tú y yo seremos fruta recogida.

 

 

                                                                       A todas las madres.

 

NARANJAS SANGUINAS     

 

                         

Hay zumo de naranja sanguina que me aguarda

-vuelan las vitaminas-    Te recuerdo, madre

alimentando este cuerpo cósmico

mientras retrocedo al dulce caos de mi casa, los niños

y a limpiar las acelgas para el potaje familiar     te pienso

recordando recuerdos de mí misma

de cuando no sabía que tú no eras solo madre     ni solo poesía

entonces no sabía que estabas y eras en mí, siempre ahí

en mis millones de células     las que ahora yo poseo

las que me anidan como pájaros, me habitan y me conforman.

¿No lo sabes? Yo tampoco lo sabía.

Es fascinante fenómeno este tesoro de las células madre en transferencia

las que atravesaron la barrera de tu placenta y acurrucadas, se me quedaron.

¿Te das cuenta, madre? Perduras, vives en mí

y la magnitud de nuestra conexión es tal, que me duele tu dulce piel

ese gesto de la mano, el nublo en el andar de ciertos días

y tantas veces, el sentir con fuerza la pasión, o la pureza.

Pero, ¿sabes lo que más me gusta, madre?

Que nunca estoy sola.

Tu vínculo es un suave lazo de seda rojo que forma parte de mi acomodo

por eso, hoy también, voy a poner ese punto de abuela a las acelgas

ajo, puñadico de almendras, comino y pan.

Seguramente tú también tenías sus células, las de la abuela Lucia

yo, como ella, suelo aliviarme la herida con saliva

llorando solo un poco     aunque la sangre cae

p

e

n

d

e          y habrase visto, qué precioso lío el nudo que somos

¿acaso romperá?       Quién sabe.

Pero si acaso viniera la noche con toda su oscura cosecha

con su pavorosa guadaña      yo no la temería

diré, sepas que no estoy sola

y, ¿no ves?, debo majar almendras, beber las naranjas sanguinas

que la Ce se va volando.

 

Madre, sigue abrazándome con tus cálidas células

sigue estando, continúa besándome las noches    o

penare como lloran las lobas, aullando salvajemente la palabra huérfana

negada al zumo, a las acelgas, y a iluminar las sábanas con azulete.

*****

 

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