MARISA LÓPEZ SORIA. Nacida en Albacete. Reside en Murcia. Escritora. Madre. Maestra. Licenciada en Historia del Arte. Licenciada en Geografía e Historia. Directora en centros públicos. Asesora de Formación en Centros Profesores y Recursos (CPRs), Región de Murcia. Ha publicado una treintena de libros LIJ y tres de poesía con la editorial de Valladolid. Difácil. Realiza Encuentros de Autora En Institutos Cervantes de Europa.
Abeja. ¡Te espero!
…ven conmigo.
Tuya,
mosca
Emily Dickinson
INASIBLE TINTINO DE LA LLUVIA EN RESECA CICATRIZ
Sin entreabrir ni entornar
de par en par las puertas
ábrete, sésamo.
Llueve. Splash. Splosh. Splash.
Repiquetea. Plic. Plac. Clop. Clop. Clop.
Si las ventanas son francas se ve el huerto
y el jardín adentra aroma de estrellas
desabrocho tragaluces y nos invade el encanto purifica
son las flores del peral.
Abro abro abro aspiro aparto lo que no.
Llegad hormigüelas, colibríes, mariposas…
abeja cuélate congenia poliniza multiplica
celebra y cuéntame cuántas gotas trae esta lluvia prodigiosa.
TAMAÑA ENTROPÍA DEL DESORDEN
En cuanto a ti y a mí amanteamoramigo
seremos floración calandria y pardal que pía
la voz de un narrador escalera
secreto y parte amanecer cadena trófica
cantar de los cantares significado
ventana la liturgia del beso portón
abono de elefante juego perplejidad
frescor y media luz los ocho mirlos
saga y vivero lo que no osáramos soñar
pentagrama infinito al compás de Jacques Brel
cormoranes al desgaire
dos insolentes pidiendo a voces que las campanas toquen a gozo.
Tú y yo seremos fruta recogida.
A todas las madres.
NARANJAS SANGUINAS
Hay zumo de naranja sanguina que me aguarda
-vuelan las vitaminas- Te recuerdo, madre
alimentando este cuerpo cósmico
mientras retrocedo al dulce caos de mi casa, los niños
y a limpiar las acelgas para el potaje familiar te pienso
recordando recuerdos de mí misma
de cuando no sabía que tú no eras solo madre ni solo poesía
entonces no sabía que estabas y eras en mí, siempre ahí
en mis millones de células las que ahora yo poseo
las que me anidan como pájaros, me habitan y me conforman.
¿No lo sabes? Yo tampoco lo sabía.
Es fascinante fenómeno este tesoro de las células madre en transferencia
las que atravesaron la barrera de tu placenta y acurrucadas, se me quedaron.
¿Te das cuenta, madre? Perduras, vives en mí
y la magnitud de nuestra conexión es tal, que me duele tu dulce piel
ese gesto de la mano, el nublo en el andar de ciertos días
y tantas veces, el sentir con fuerza la pasión, o la pureza.
Pero, ¿sabes lo que más me gusta, madre?
Que nunca estoy sola.
Tu vínculo es un suave lazo de seda rojo que forma parte de mi acomodo
por eso, hoy también, voy a poner ese punto de abuela a las acelgas
ajo, puñadico de almendras, comino y pan.
Seguramente tú también tenías sus células, las de la abuela Lucia
yo, como ella, suelo aliviarme la herida con saliva
llorando solo un poco aunque la sangre cae
p
e
n
d
e y habrase visto, qué precioso lío el nudo que somos
¿acaso romperá? Quién sabe.
Pero si acaso viniera la noche con toda su oscura cosecha
con su pavorosa guadaña yo no la temería
diré, sepas que no estoy sola
y, ¿no ves?, debo majar almendras, beber las naranjas sanguinas
que la Ce se va volando.
Madre, sigue abrazándome con tus cálidas células
sigue estando, continúa besándome las noches o
penare como lloran las lobas, aullando salvajemente la palabra huérfana
negada al zumo, a las acelgas, y a iluminar las sábanas con azulete.
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