PAULA PUERTA (Lima, Perú) estudió Comunicaciones en la Universidad de Lima, para pronto dejar la carrera. Desde muy chica vivió cercana a las artes plásticas y por muchos años ese fue su único recurso. Descubre posteriormente la construcción de versos y prosas en un intento por canalizar las emociones de las que no podía escapar. Sus poemas son un extracto del universo que habita en su mente: reflexivo, íntimo y melancólico en ocasiones.
I.
Conocerme fue un castigo divino
La expiación de pecados gravísimos
Y me atraviesa la ineludible pregunta,
Qué será lo que hiciste
Que te llevó a mí ese día
Cuál será el camino que tomaste
Que se marchitó hasta conducirte a mis brazos
A acompañarme en el eterno dolor
Presenciando mi rabia inquebrantable
La pena socavando la firmeza de mis pasos
Y el peso de mis lágrimas incesantes
Cayendo a cántaros sobre la tierra estéril
II.
Miro el reloj
Son cuarenta minutos los lunes
A veces treinta
Una vez quince
Los números se mueven
se desdibujan
forman cuerpos etéreos
se hacen de sombras incorpóreas
Cada lunes
cada lunes?
la vez pasada fue un martes
no es cada lunes
no siempre fue
han sido algunos
pero se sienten muchos
ojala ninguno
ojala los lunes
vuelvan a ser lunes
III.
Al cerrar la puerta de golpe
El eco del vacío me carcome
Me llena de dolor y se asienta la angustia
Y qué es el eco
Sino el vacío
El vacío de esta casa
Y el vacío de la anterior
El vacío de cada casa que he habitado
Porque siempre supe que no me quedaría
El vacío del que fue nuestro hogar
Que nunca nos acogió
Al menos no a mí
Y el vacío de esta casa
Que es cada vez menor
Cada vez se ve empujado
Reducido
Hasta que un día
Ya no habrá más eco al cerrar la puerta
Al caerse algo
O al hablar fuerte
Y sabrás
Que nunca hubo lugar para mí
Que soy nada más que vacío