ISABEL ESTEBAN LABRADOR (Madrid, 2005) es una escritora española de 20 años. Actualmente reside en Países Bajos, donde está cursando un Máster en investigación social. De siempre, pasa sus ratos libres escribiendo sobre el tiempo, el amor y la luna. Substack: isaxx29 / Ig: @isa_xx29
1.
te encontraron
barca inerte tendida
bajo nubes negras enlutadas
bajo lágrimas de Cupido contemplando
más
y más
amor desperdiciado
desnuda tu piel
ejerciendo de muerta
desnudas tus manos
desnudo tu dolor
yo no sé si es cierto pero
dicen los vecinos
que allí donde te encontraron
ala inerte dormida
encerraban tus dedos
azul, hinchado y envejecido
el triste recuerdo de mi nombre
2.
mi piel no sabe ya recordar
el delirio de tu roce.
qué vacía estaba tu calle el otro día.
qué triste la luna
sin que dos locas enamoradas
la miren a ella por no mirarse a los ojos.
un año ya desde que creí poder llamarte mía.
un universo ya
desde desangrar locura
clavada tu piel en mis costuras.
3.
Me ahogo y busco desesperadamente el bolígrafo y el cuaderno para refugiarme, como tantas otras veces, en la poesía. Pero no está. Me ha abandonado. O quizás yo a ella. Tanto tiempo sin usar esta extremidad mía que ya no me pertenece. Me mira sin reconocerme. Tú eras poeta, me dice. No dice nada más y por miedo yo me niego a preguntar.
¿Cómo me consuelo yo ahora? ¿Cómo me encuentro? Sin la poesía no le puedo dar sentido a mis vulnerabilidades. No puedo temblar de sentimiento, volviendo así a la vida.
Vuelve la presión. Me paraliza. No puedo escribir porque hay una brecha entre la poesía y yo. Si escribo es como farsante. Sé de repente que no sé escribir. Que si escribo se sentirá antinatural, que todos mis versos serán basura. Que nunca he escrito yo. Sobre el amor que te destierra, que te arranca los párpados, que te besa la frente. Nunca sobre la existencia, la consciencia, el sentir el tiempo como algo que se agarra a cada escalofrío de tu piel y te acaricia violentamente el cuello. Nunca, sobre la falta de sentido, sobre mi yo, sobre la luna, sobre el libre albedrío. Nunca. Eso lo escribió la Poesía, poseyéndome y aventajándose de mis dedos como portal al mundo. Yo me dejé usar, pura niña engreída queriendo sentir algo. Fui su canal. Y hoy ella me abandona y me regreso humana.
No se lo pido a la luna porque, ya lo dije, yo jamás le escribí nada, pero en este cielo vacío, imploro igual: Vuelve. No puedo serme sin ti.