ROCÍO SILVA escribe desde el conurbano bonaerense, Argentina, para no olvidar y para entender aquello que la voz todavía no logra expresar. Sus poemas y relatos exploran la memoria, los vínculos y los pequeños gestos cotidianos desde una mirada íntima y sensible. Comparte sus obras en Instagram como @lunaennube.
ORILLA
Me arde la piel
y juego con la arena.
Me pregunto cuántos granos
necesitaré contar
para desatar
los nudos en mi cabeza.
Camino por la orilla
decidiendo si entrar
o no.
Mi cuerpo lleva colores
que no le corresponden.
O sí.
Depende de quién hable
por mí.
¿Lo viví?
¿O lo merecí?
Junto las manos
mirando al sol.
Busco a alguien
que me sostenga.
El agua fría
me sube por las piernas
y tiemblo entera.
Esperaré a que los colores amainen
y pueda escuchar,
de nuevo,
mi voz.
Vuelvo a la orilla.
Decido quedarme.
ENTREGA
Sonrisa y mirada,
te entrego el alma.
Dejala que corra en el río
y secala de madrugada.
No lo hagas,
o sí.
Necesita cuidado dulce.
Hacelo como si fuera tuya,
que, de hecho,
lo es.
Te entrego mis manos,
no las ates.
Con ellas
creá el universo
que te apetezca.
No lo hagas a medias,
y cuando se cansen,
sostenelas.
Te regalo mi sonrisa
para que te haga compañía.
Besala con la tuya,
y mientras mis pestañas te rocen,
entregaré este poema.
No lo hagas,
o sí.
No hablo de amor.
Pero si te enamorás,
te entrego mis venas,
mis huesos.
Atravesame, calame.
Hacelo,
o no.
No hablaba de amor,
ahora te lo ruego.
Hacelo.
RESENTIDA
Dedico el tiempo a encontrar
un sinónimo de olvido.
Convertí mis sentidos
en evidencia de aquello
que juré no ser.
También busco nombrar
el odio que siento.
Saliste impune del duelo,
y me convertiste en presa
sin posibilidad de apelar.
Me inquieta saber
dónde se te graduó
el orgullo.
Quisiera presumir ese título
de máster en cómo irse
sin echar a correr.
Es mi culpa alimentar
al recuerdo.
Lo hice eterno
y ahora no puede renunciar.
Olvido, recuerdo,
orgullo, duelo.
Te odio y te agradezco
haberte ido a tiempo.