215. Año 11 | 1.ª Ed. Quincenal Oct. 2026 | FRANCISCO VALDEBENITO GODOY – Cóndor

FRANCISCO VALDEBENITO GODOY, @fvaldemonte, reside en Chile. Padre, aventurero, licenciado en Humanidades por la UAI, Chile. Ha publicado el libro de poemas Bósforo (CSR, 2018), ha sido parte de la Antología de Poemas a los Humedales de Chile (Proyecto GEF,  2022), de la Antología de poemas Campo de Poemas Bordado (Editorial Converso, 2023) y de Antología de Poetas contemporáneos 2025 (Editorial Revista Poética, 2025).

 

 

Cóndor

 

Llego a este lugar

donde el polvo termina su viaje

la luz descansa tras las rocas

pequeñas flores parecen

disfrutar de la soledad

que les regala lo inhóspito.

Desde acá veo al otro

aquél que se alimenta de ese dolor del tiempo

que con rabia desgarra cuerpos secos

y con furia carcome el mineral

que tiñe mi collar de cobre y lapislázuli.

Acá me elevo en mi poesía

de corrientes de píngaras y colibríes

me corono rey de los cielos

gigante domador de cordilleras y altiplanos

sombra que guía las vertientes

al gran espíritu del mar.

 

 

Lakutai le Kipa

 

Me preguntas

por ese mensaje que trae el viento

la palabra con que nombramos el batir de alas de los tordos

por aquellas frases con las que llamamos a las ballenas azules,

ese canto guardado en cofres de centolla.

 

Hubo un tiempo

en que orábamos entre algas peregrinas

y movíamos desde las profundidades

el susurro de los hielos

tejíamos sin saber que la lana se cortaría

como un continente entero en estrechos de tormenta.

 

Gritos de ventisqueros rotos.

 

El cóndor nos espera

bajo la constelación de guanacos errantes.

 

 

 

Kawésqar

 

El joven kawésqar se pierde en la bruma

ha dejado su clan atrás

para ir a la caza de la nutria

se guía por estrellas ya extintas

las que el destino marcó en su piel de barro.

Entre los fiordos divisa petreles

que en su vuelo rasante atrapan su presa

recoge con su mano agua del canal

para sentir el aroma de la marea,

recuerda sus primeros pasos sobre las frías piedras de la orilla

la voz de su abuela diciéndole que su vida era el mar.

Entre el roquerío

divisa a la nutria sacando erizos

es el momento de la muerte

donde la noche se abalanza

en una lanza guiada por el espíritu del cormorán.

Se zambulle en la corriente para limpiar su cuerpo

el barro lentamente se diluye entre los huiros

en medio de burbujas pronuncia

la palabra que lo conecta

con sus ancestros de hielo

la oración del fondo marino

que cantan las jorobadas.

 

 

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