JEAN CARLOS PEDRETTI es un escritor venezolano radicado en República Dominicana. A sus 27 años, lleva una vida dedicada a la escritura, un amor que nació en su infancia gracias a la influencia de su abuela y que hizo verdaderamente suyo desde los 12 años. Respeta profundamente el arte escrito, en especial la poesía, y de ese respeto surge su poemario Voces de lo Ínfimo, compuesto por poemas que exploran lo pequeño, lo efímero y las emociones interiores que solemos callar. Con una experiencia principalmente empírica y sensorial, Pedretti se define como un apasionado explorador del arte de escribir, para quien cada texto es una vivencia y la escritura, su modo de vida.
Tres poemas de Voces de lo ínfimo de Jean Carlos Pedretti
(Colección de Poesía Panhispánica de Santa Rabia Poetry, Perú, 2026)
FUTURALGIA
Algún día encontrarás quien te dé la mejor vida posible.
Yo,
en cambio,
quería darte la mejor peor vida de todas.
Algún día encontrarás quien alumbre tu alma.
Yo,
en cambio,
deseaba explorar contigo lo más recóndito de tu oscuridad.
Algún día encontrarás quien te haga volar por los cielos…
Yo,
en cambio,
busqué hacerte disfrutar
de la humedad de la tierra,
la suavidad del mar
y el vacío del espacio.
Algún día alguien cumplirá todos tus deseos.
Yo,
en cambio,
no soy el genio que buscabas.
¡Qué lástima… oh, qué lástima!
Yo,
en cambio,
no soy alguien…
ALMA ENJAULADA
Hoy pensé en ti,
como el que piensa cosas tristes;
pensé pensamientos evocadores:
una luciérnaga,
un lirio,
un alma encendida en llamas.
Solitud derivada del divagar,
buscando olvidos,
reencontrando
mis versiones pasadas.
Pesadas,
como la carga infame que llevo,
pájaro enjaulado,
ansío libertad,
un destello de libertad plena.
RUDOS MATICES
Día del encuentro incómodo.
Rudo matiz doloroso,
rudo suspiro,
rudo llanto tembloroso.
Rudo desinterés que, álgido, cristaliza
el amor;
rudo matiz de olvido.
Rudo sordo esfuerzo,
fatuo intento de reconstrucción.
Nada vale; todo se perdió.
Ruda resignación.
Rudo yo,
apoyando un cuerpo inerte para que viva.
Ruda tú,
por desvanecerte en el mar de dudas,
dejando todo esfuerzo de reanimarte a mí.
No te culpo;
ese es otro rudo matiz…
Ser gris,
pérdida te hallas.
Te deseo calma en el silencio de tu camino;
ansío verte feliz cultivando bayas,
alma pura, sin dolores ni agravios.
Rudo matiz,
amor puro y desinteresado.
Rudo matiz de dolor.
Rudo desinterés.
Ruda resignación.
Rudos matices,
yo soy la x que se despeja,
no soy parte de la ecuación.
