MARIANA BASÍLIO nació en 1989 en Bauru y reside desde 2022 en la ciudad de São Paulo, Brasil. Es escritora y profesora. En 2015 cumplió diez años de publicaciones en el ámbito de la poesía, entre las que se destacan Tríptico Vital (Patuá, 2018), Mácula (Patuá, 2020) y Pangeia (Assírio & Alvim Brasil, 2024), obra que recibió el Premio Paraná de Literatura. Sus textos circulan en países como El Salvador, España, México y Portugal. Instagram: @amarianabasilio Los tres poemas aquí presentados forman parte de mi nuevo poemario, el sexto de mi trayectoria, actualmente en proceso de escritura y con publicación prevista entre 2026 y 2027. Este libro marca diez años de carrera literaria en Brasil y se configura como un proyecto de tono autoficcional y filosófico, en el que el cuerpo, el amor, el cuidado y la vida cotidiana dialogan con una reflexión existencial más amplia. Los textos se inscriben en una búsqueda por pensar la experiencia íntima como espacio de pensamiento, memoria y resistencia poética. A continuación, versos de la sección “Conversación con otras voces”:
Levantar la cabeza junto al rebaño
Es una necesidad arriesgada
amar para entonces ser amada,
algunas personas se enovillan
mientras caminan hacia el horizonte.
Más amplio y acogedor sería si
olvidaran sus propios olores
y atravesaran las hierbitas,
como las vacas nos pastorean.
Pero algunos de nosotros bajan la nariz,
olvidándose de que con sus orejas
es que sacuden este instante veloz.
El rebaño solo sucede por una mirada.
Reprimendas a una persona especial
Cuidado con la falta de cuidado.
La avalancha del trabajo doméstico
puede asfixiarte, antes de que
llegues a la cima de tu montaña.
Cuidado con la propia neutralidad,
nos llaman a los palanques y no
saben de las narinas que nos sonamos.
¿Qué harías tú con una brújula?
¿En qué interesa realmente saber
dónde queda el Norte, dónde el Sur?
Solo interesa mirar esta lluvia, inmóvil.
Cuidado con las charlitas al pasar,
cuando rueden los reels y los ríos de
lágrimas, ¿quién quedará a tu lado?
Cuidado con tu espalda y tus dientes,
ellos son quienes centralizan este juego:
funcionan como gatos domesticados,
vueltos del revés por las delicadezas.
Todo está bien, con tal de que giremos.
Este es un vals sobre nuestros cuerpos.
¿El amor es más que un reducto? Chasqueo
los dedos de las manos y me veo en un destello.
Nuevamente, y desde hace milenios, decimos
¡Cuidado!, como quien se levanta y, de
repente, sabe algo sobre la cura de los vasos
rotos, al volver a los quintales pasados.
Amor, ese tibio estado, interpelará estas
finas sinfonías, mientras los soñadores
que somos no dejan de bailar.
Relájate
Cosas malas te van a pasar.
Los plátanos se pudrirán y tú
te atragantarás con el agua
sin siquiera notarlo;
alguien pondrá frijoles
en el envase del helado y también
se derretirá en la acera, tú
perderás el manojo de llaves
de la entrada y, con los tenis
gastados, tropezarás,
y aún resbalarás descalza
en la ducha, llorarás
sin lograr entender.
Cuerpo solo, cuerpo raído,
vas a fumar y sonreír
de insomnio, para luego dormitar
con tus dos senos —
uno más pequeño que el otro—
alimentando ese supuesto futuro,
pues los hijos crecerán
mucho más de lo que pudiste tú.