104. Año 11 | 1.ª Ed. Quincenal Jun. 2026 | ALMEIDA KANT – Dolor

ALMEIDA KANT es escritora de cuentos y artista de la poesía. Pasa la mayor parte de su semana entre correos y proyectos de su trabajo corporativo, pero lo que más disfruta es tejer vidas en sus letras. Se inspira en la cotidianidad y las experiencias propias y ajenas infringiéndole un toque de fantasía y surrealismo.  Esposa, madre, hija, hermana, amiga, panameña, creativa, curiosa y honesta. Ha desarrollado su trabajo participando en espacios culturales locales y en antologías internacionales. Puedes conectar con ella mediante su cuenta de Instagram @sobrelunasyletras y leer más de sus textos en https://substack.com/@sobrelunasyletras

 

 

 

Así florecerás

 

En la incertidumbre te aferras a lo invisible

Al fango en lo profundo de la esperanza

Ahí, Cuando tu fe siembre una semilla en el viento,

Es cuando veras crecer los frutos de tu esfuerzo

 

Florecerás en cada paso vacilante

que oculta una verdad escondida,

Crecer es caminar sin sendero,

Es sostenerse en lo frágil,

Es un salto al abismo

Asi crece un corazón salvaje.

 

Y aunque la niebla me abrace

veo el brillo por venir,

pues crecer no es tener certeza,

sino aprender a resistir.

 

 

Dolor

 

Te guardé bien

Para que nadie te encontrará

No podía permitir

Que alguien te notara.

 

Te guardé muy bien

Debajo de la alfombra

Y escondí mis pedazos

Bajo una sonrisa rota.

 

Te guardé bien, dije

Para que no me escucharan

En el baño, con la llave abierta

O en la cama, con la sábana en la cara.

 

Te guarde bien, o eso pensaba

Te encerré y tiré la llave

Aunque a veces

Te sigo viendo por la ventana.

 

¿Por qué regresas?

¿Qué haces aquí otra vez?

Entras sin permiso y me haces recordar

Pero una y otra vez, te vuelvo a encerrar.

 

Vete dolor, vete

ya no quiero verte

Ya cosí mi corazón

no vuelvas a abrirlo

¿Qué? ¿No tienes consideración?

 

Si, si, si… al final ya entendí

que, aunque te guarde bien

volverás una y otra y otra vez,

con cada canción,

con cada brisa,

con cada paseo,

con cada te quiero.

 

Volverás, y aunque yo no quiera

ahí estarás

escondido tras una caricia

tras una sonrisa, volverás

pero cada vez que regreses

te volveré a encerrar.

 

 

El río

 

Dejarse ir, fluir

No hay más que hacer

Como un río bravío, de la vida te revuelca

Y lo único posible es dejarse llevar.

 

Aunque golpee tu cuerpo contra sus rocas

Sangren tu piel los troncos sueltos

Derrames lágrimas al ver la muerte llegar.

¿Pero sabes qué?, en algún punto, el río llega a la calma.

Y dejas flotar tu cuerpo herido

A la deriva del olvido.

 

Tú decides como navegarlo.

Endurecer tu cuerpo

Chocar roca contra roca

O aligerar la piel cual espuma en paz

Dejarse ir, fluir

No hay nada más que hacer.

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