ALMEIDA KANT es escritora de cuentos y artista de la poesía. Pasa la mayor parte de su semana entre correos y proyectos de su trabajo corporativo, pero lo que más disfruta es tejer vidas en sus letras. Se inspira en la cotidianidad y las experiencias propias y ajenas infringiéndole un toque de fantasía y surrealismo. Esposa, madre, hija, hermana, amiga, panameña, creativa, curiosa y honesta. Ha desarrollado su trabajo participando en espacios culturales locales y en antologías internacionales. Puedes conectar con ella mediante su cuenta de Instagram @sobrelunasyletras y leer más de sus textos en https://substack.com/@sobrelunasyletras
Así florecerás
En la incertidumbre te aferras a lo invisible
Al fango en lo profundo de la esperanza
Ahí, Cuando tu fe siembre una semilla en el viento,
Es cuando veras crecer los frutos de tu esfuerzo
Florecerás en cada paso vacilante
que oculta una verdad escondida,
Crecer es caminar sin sendero,
Es sostenerse en lo frágil,
Es un salto al abismo
Asi crece un corazón salvaje.
Y aunque la niebla me abrace
veo el brillo por venir,
pues crecer no es tener certeza,
sino aprender a resistir.
Dolor
Te guardé bien
Para que nadie te encontrará
No podía permitir
Que alguien te notara.
Te guardé muy bien
Debajo de la alfombra
Y escondí mis pedazos
Bajo una sonrisa rota.
Te guardé bien, dije
Para que no me escucharan
En el baño, con la llave abierta
O en la cama, con la sábana en la cara.
Te guarde bien, o eso pensaba
Te encerré y tiré la llave
Aunque a veces
Te sigo viendo por la ventana.
¿Por qué regresas?
¿Qué haces aquí otra vez?
Entras sin permiso y me haces recordar
Pero una y otra vez, te vuelvo a encerrar.
Vete dolor, vete
ya no quiero verte
Ya cosí mi corazón
no vuelvas a abrirlo
¿Qué? ¿No tienes consideración?
Si, si, si… al final ya entendí
que, aunque te guarde bien
volverás una y otra y otra vez,
con cada canción,
con cada brisa,
con cada paseo,
con cada te quiero.
Volverás, y aunque yo no quiera
ahí estarás
escondido tras una caricia
tras una sonrisa, volverás
pero cada vez que regreses
te volveré a encerrar.
El río
Dejarse ir, fluir
No hay más que hacer
Como un río bravío, de la vida te revuelca
Y lo único posible es dejarse llevar.
Aunque golpee tu cuerpo contra sus rocas
Sangren tu piel los troncos sueltos
Derrames lágrimas al ver la muerte llegar.
¿Pero sabes qué?, en algún punto, el río llega a la calma.
Y dejas flotar tu cuerpo herido
A la deriva del olvido.
Tú decides como navegarlo.
Endurecer tu cuerpo
Chocar roca contra roca
O aligerar la piel cual espuma en paz
Dejarse ir, fluir
No hay nada más que hacer.