112. Año 11 | 1.ª Ed. Quincenal Jun. 2026 | DARÍO RAMOS AMAU – Te fuiste sin mí

DARÍO RAMOS AMAU nació en Chiclayo el 18 de abril de 1963. Desde temprano, ha tenido mucha inquietud por la lectura de novela, ensayo y poesía.  Su profesión es abogado, pero se dedica al marketing político. Fue por los años de pandemia de 2020, en que empezó a escribir poesía con disciplina.  Todavía no ha publicado libro alguno. Pero, ha podido reunir una obra poética que quiere compartir con el público. Instagram: darioamau

 

 

 

YAS

 

La magia de la música se apagó de repente.

Eras la bella princesa que ilumina el manzano.

El sigiloso nenúfar que sobrevive al pantano.

Eras la mariposa frágil posada sobre nepente.

 

Eras una hermosa nínfula con sabor adolescente.

Cuando mis ojos se posaron sobre tu cielo desnudo

en aquella nube del maravilloso silencio de la tarde.

 

Tu cuerpo fino como el horizonte luminoso.

Tu asombro inocente de la naturaleza maliciosa.

La oscura humedad del incontrolable deseo.

Vencía el ímpetu de la tempestad irrefrenable.

 

Del amor.

Del ardor.

De la locura.

Del deseo.

 

La luna, se marchitó en nuestros sueños.

Nuestras bocas sienten el frío de la muerte.

Vuelves a ser la princesa alegre de cañas y barro.

 

 

TE FUISTE SIN MÍ

 

¿Cómo me acerco a ti?

Sin despertarte.

Sin saber que soy yo.

Sin poder abrazarte.

Si ya no me escuchas.

Cómo antes tu cabeza

en mi hombro, guardaba

tus secretos de diosa

fundadora del pecado.

Cómo me acerco a ti.

Sin despertar tu amor.

Sin despertar tu pasión.

Sin despertar tu desdicha.

Estas delante de mí, sin estar

¡Tu hermosa compañía!

Tu piel lívida y ausente

es la esencia de tu presente.

Flotas en la nada celeste.

Sin un soplo que devuelva

el hermoso temblor

de aquella primavera.

 

 

HE SUFRIDO TANTO

 

He sufrido tanto

que he vivido

intensamente la vida.

He abierto caminos con

el grito desesperado.

El miedo me ha acompañado

para salvarme de la muerte.

He dormido en la roca más alta

para resistir la intemperie.

La realidad hiriente,

salvada por los sueños.

He vivido sin Dios

y no he podido sobrevivir.

 

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