117. Año 11 | 2.ª Ed. Quincenal Jun. 2026 | MATILDE GUTIÉRREZ MARTÍNEZ – El arte de esperar

MATILDE GUTIÉRREZ MARTÍNEZ vive España, en la localidad asturiana de Avilés. Su usuario en Instagram es matildegutierrezmartinez

 

 

 

EL ARTE DE ESPERAR

 

                                       Palabras que aguardan con ansia

                                    el salto de una  mente al pergamino

 

 

Parece que la poesía es perseverante,

ave que reposa tranquila en el nido,

desliza sus anchuras en la brisa

y se posa con gesto perspicaz

sobre el hombro

de quien desea conocerla.

La edad no es obstáculo

si el asombro brota desde el centro,

la sinceridad se sostiene de verdades sin costuras

y los versos buscan el instante

de ofrecer su rostro transparente.

Cuando la madurez es renacimiento,

metáforas balbuceantes

como el primerizo vuelo de un retoño,

alardean de su encanto

y se atrevan a rozar

la frágil sombra de las nubes,

mientras un corazón de puertas blandas

late al ritmo de unas rimas sin tropiezos.

Y cuando versos caprichosos

escapan del blanco del papel,

el aprendiz espera en la paciencia

el retorno de un viento más benigno.

 

 

 

 

CUANDO AQUELLAS GENTES CONTEMPLABAN LAS ESTRELLAS

 

 

expandimos versos por el aire

evocamos rituales

 

alrededor de un fuego

crepitarán las llamas

ante miradas de asombro

alrededor de la hoguera de la tribu

algunos gruñidos de las bocas

se esconden en intersticios de la cueva

no saben llegar a su mitad

porque las cosas son solamente de la familia cuando se las nombra

 

bloques de tiempo sobre las espaldas

el primer grito de una criatura

el verso libre más precoz

se guarece en algún sitio misterioso

hasta fraguarse en lo que le pertenece

 

resina de árbol

piedra de arenisca

carne quemada

 

 

 

BARUCH

 

            O eres spinozista o no eres filósofo en absoluto

                                       Georg Wilhem Friedich Hegel

 

Así como sobre la piedra sestea el mullido musgo,

el agua del río sabe que no debe pararse

hasta vaciar su naturaleza en el océano.

Porque todo persevera para ser ello mismo.

Como el árbol que desafía

al viento más voraz ,

que derriba  obstáculos para que no lo confundan

con la más ligera brisa

que deleita  la piel de cada cosa.

COSA, palabra extrañamente extraordinaria

expresión de una sustancia única,

donde el TODO contiene las partes

y  cada PARTE es expresión del TODO.

COSA, sustancia infinita como tela de araña

que respira en un tiempo eterno,

donde NADA  existe fuera de ese TODO.

Y en ese inalienable entramado, la RAZÓN,

(otra cosa por sí misma)

transforma la contumaz persistencia

en existencia asegurada.

Deus sive Natura.

Así como  la verdad tiene  vida propia,

tres siglos más tarde

ya se  te ha hecho justicia.

 

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