116. Año 11 | 2.ª Ed. Quincenal Jun. 2026 | JUAN BENITEZ ONTIVEROS – Los otros dioses

JUAN BENITEZ ONTIVEROS nació en Granada, sus poemas se han publicado en diversas revistas de Latinoamérica y España. Actualmente vive en Santiago de Chile y observa los pájaros desde su ventana.

 

 

 

 

Los otros dioses

 

La luz del loto

me deslumbra.

Nuestras venas están abiertas

dispuestas a alimentar

a los dioses

mientras seguimos cayendo

ante sus ojos ávidos.

Esperamos que la nada nos recoja

pero nadie nos espera

ni ve nuestra caída.

Esperamos y esperamos

soñamos dentro de la salvia

recogemos nuestro dolor

en pequeños pañuelos dorados

como ofrendas de silencio

para otros

que ya nos olvidaron.

Nuestros sacrificios resuenan sin respuesta.

Somos los perdidos

nos quitaron de la memoria del mundo

nuestras voces murieron.

Alzamos las manos

nadie las toma.

Hincamos los ojos al suelo

elevamos las plegarias

esperamos.

 

 

 

Moanin

 

Si no es la música

si no es la poesía

si no son estos versos

¿Que podrá salvarnos?

Los dioses olvidados o los dioses nuevos.

Esos solo quieren

nuestra sangre o nuestros pecados.

No seré yo

ni serás tu

ni seremos nosotros

envueltos en otros.

Quizá sea esa chispa

de amor desesperado

perdida hace años.

Nos salvaran los gestos

recordados,

las ausencias

convertidas en abrazos.

Las sombras de las hojas

jugando entre las manos.

Nos salvara tal vez

ese sonido de risas

jugando.

 

 

 

Nuovo Cinema Paradiso, Enrico Pieranunzi

 

(No regreses, no pienses en nosotros, no mires hacia atrás, no escribas, no te dejes llevar por la nostalgia, olvídanos a todos, Alfredo, Cinema Paradiso)

 

Marcharse es también volver

pero volver a donde, a que.

La sola idea de volver me aterra,

el regresar y tener que asumir los años de ausencia.

Ver como los amigos envejecieron

los familiares muertos que no saludare,

los lugares que ya no existen.

Volver a lo que ya no existe

a los escombros de la memoria.

Recorrer las calles que

ya no son tuyas.

Saludar los reflejos envejecidos

de los amigos, los vecinos.

Volver no es volver,

es descubrir que tu lugar se perdió,

que ya no eres tú,

que ya no son ellos.

 

 

 

 

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