JUAN BENITEZ ONTIVEROS nació en Granada, sus poemas se han publicado en diversas revistas de Latinoamérica y España. Actualmente vive en Santiago de Chile y observa los pájaros desde su ventana.
Los otros dioses
La luz del loto
me deslumbra.
Nuestras venas están abiertas
dispuestas a alimentar
a los dioses
mientras seguimos cayendo
ante sus ojos ávidos.
Esperamos que la nada nos recoja
pero nadie nos espera
ni ve nuestra caída.
Esperamos y esperamos
soñamos dentro de la salvia
recogemos nuestro dolor
en pequeños pañuelos dorados
como ofrendas de silencio
para otros
que ya nos olvidaron.
Nuestros sacrificios resuenan sin respuesta.
Somos los perdidos
nos quitaron de la memoria del mundo
nuestras voces murieron.
Alzamos las manos
nadie las toma.
Hincamos los ojos al suelo
elevamos las plegarias
esperamos.
Moanin
Si no es la música
si no es la poesía
si no son estos versos
¿Que podrá salvarnos?
Los dioses olvidados o los dioses nuevos.
Esos solo quieren
nuestra sangre o nuestros pecados.
No seré yo
ni serás tu
ni seremos nosotros
envueltos en otros.
Quizá sea esa chispa
de amor desesperado
perdida hace años.
Nos salvaran los gestos
recordados,
las ausencias
convertidas en abrazos.
Las sombras de las hojas
jugando entre las manos.
Nos salvara tal vez
ese sonido de risas
jugando.
Nuovo Cinema Paradiso, Enrico Pieranunzi
(No regreses, no pienses en nosotros, no mires hacia atrás, no escribas, no te dejes llevar por la nostalgia, olvídanos a todos, Alfredo, Cinema Paradiso)
Marcharse es también volver
pero volver a donde, a que.
La sola idea de volver me aterra,
el regresar y tener que asumir los años de ausencia.
Ver como los amigos envejecieron
los familiares muertos que no saludare,
los lugares que ya no existen.
Volver a lo que ya no existe
a los escombros de la memoria.
Recorrer las calles que
ya no son tuyas.
Saludar los reflejos envejecidos
de los amigos, los vecinos.
Volver no es volver,
es descubrir que tu lugar se perdió,
que ya no eres tú,
que ya no son ellos.