151. Año 11 | 1.ª Ed. Quincenal Ago. 2026 | FRANCISCO CUELLAR – Bajo el corazón

FRANCISCO CUELLAR, oriundo de Guadalajara, Jalisco, México. Descubrió la poesía a través de la música cautivado por los ritmos tradicionales en donde el lenguaje puede ser también cuerpo y sonido. Actualmente se encuentra en búsqueda de otros territorios que abarcan el espacio entre el silencio y la palabra. Instagram: frankc909

 

 

 

 

Bajo el corazón

 

 

En la roca donde el viento afila su furia
Grabé mi otro nombre.
No con letras:
Con un tajo de sangre
Y un desafío que nadie escuchó.

Dicen que ese nombre arde,
No obedece,
Que nace de un silencio antiguo
Que incluso mi sombra rehúsa tocar.

Yo sólo sé
Que cuando la noche cae sin clemencia
Y los cielos tiemblan, bestias encadenadas,
Ese nombre despierta en mis huesos
Y exige ser pronunciado.

Es mi juramento y mi condena:
La voz de un pasado sin memoria,
El filo que me separa del mundo
Y al mismo tiempo lo hiere.

Si algún día lo digo en voz alta,
Que la tierra tiemble y la luz retroceda;
Porque no será un nombre,
Sino la libertad brutal
Que siempre tuve oculta detrás de los ojos.

Nadie lo ha oído jamás,
Pero mi otro nombre rumia en la negrura,
Como un animal encerrado bajo el corazón.

No nació conmigo:
Lo arrastré de algún abismo antiguo,
Donde los hombres olvidan su mirada
Y las montañas aprenden a temblar.

A veces lo siento trepar por mi garganta,
Frío como el metal de un puñal
Que ha esperado demasiadas noches.
No quiere ser dicho,
Quiere devorarme así sin más.

En sueños lo pronuncio
Y mi sombra se aparta;
El aire se coagula,
Y un dios sin rostro sonríe desde el vacío.

Sé que ese nombre no me pertenece:
Yo le pertenezco a él.
Soy apenas el cuerpo donde habita,
El silencio que desglosa su cárcel.

Si alguna vez lo gritara despierto,
La luz se quebraría como hueso débil,
Y el mundo recordaría
Que también tiene su otro nombre.

 

 

 

Fenestra

 

Fenestra: evocación,

cuando en el objeto

la resistencia se acrecienta

y la búsqueda más honda

se revela inmediata:

realidad que abandona sus nombres,

relámpago que no hiere,

abriendo grietas de luz

en la piedra callada

de nuestro instante interior.

 

 

 

Inasible

 

Hondura callada – intuición,

Movimiento primario del alma,

Huye de las manos al alba

de un hilo secreto – sensibilidad.

 

Lo sepultado en la costumbre,

Va surgiendo una sombra

Sosteniendo lo imposible,

Fondo común – memoria y lumbre.

 

Despierta rostros olvidados

Devolviendo lo nunca vivido,

Siempre esquivo.

 

Y en el intervalo – vacío,

Todo se sostiene

Por lo que no se dice,

Comunión de soledad y vastedad —

Inasible

 

 

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