SANTIAGO RODRIGUEZ LOPEZ es escritor y abogado colombiano, lector solitario apasionado por la literatura; convencido del poder transformador y creador de las letras.
ABSORCIÓN
Qué sobrevive al tiempo,
que se aferra,
qué queda de nuestras lecturas,
de tantos versos
y rimas,
de tantas comas
y signos de puntuación.
De personajes y
tramas,
contradicciones y
aventuras,
conversaciones y
desventuras:
¿qué sobrevive
cuando cae como óxido,
el olvido?
Ideas arrumadas y deslucidas
por el polvo;
preciosas letras subrayadas que nunca volveremos
a acariciar;
adverbios saboreados
sin gusto nunca más.
Sugerentes tomos, ilustraciones
y portadas
cubiertas con el sepia
del ya no más.
Mas no traiciono aquellas frías madrugadas,
ni aquellas noches sobre hojas amarilladas.
Borradas de mi memoria
son más mías
más eternas
más diarias,
más vivas.
Cada página una raíz en la profunda
tierra;
sentires y lágrimas
de mayor contenido,
con mayor fuerza.
La música y su métrica;
ingeniosos prólogos y
epílogos,
no son más que amigos
para días festivos.
Puntos por diástoles,
comas por sístoles,
versos por postres
y cuentos de entremés.
Espumoso tiempo
una página a la vez.
SONETO CONTEMPORÁNEO A LA HOMBRÍA
Curioso andar el andar de los hombres,
siempre amplio, siempre pretencioso
siempre convencidos y afanosos de ocupar espacio,
amplitud como voluntad.
Trueque de seguridad por vaivén de hombros
manos sudadas y movimiento de talón;
sonrisa altiva tosco rostro
y aire de convicción.
Al ya gracioso y caricaturesco conjunto debe agregarse siempre
la provocadora mirada,
pupilas perdidas, hombría sin contenido
y su aprendida y afectada tosquedad.
Siempre saben a dónde van
a dónde se dirigen
cuál es su destino y final.
Nunca dudan ni titubean,
nunca se cansan ni doblegan:
grandeza de rusticidad.
EXAMEN DE CONCIENCIA
Cuántos harapos nos ponemos
historias inventamos, sueños soñamos
caminos recorremos y descaminamos
tragedias inventamos y comedias transitamos
sufrimientos exageramos y alegrías barnizamos.
En cuántas novelas nos zambullimos y poetas nos fingimos.
A cuántas insignificancias nos aferramos, preceptos nos unimos
prejuicios abrazamos y esperanzas asimos;
futuros imaginamos, de cargamos nos pasados
de vanaglorio nos tediamos
de embriago nos hastiamos
del quejo nos trabajamos
virtudes propias exageramos y ante los defectos
la vista obnubilamos.
En cuántos vicios y manías nos adormilamos
para no vernos frente a frente.
Espejo y reflejo con eterno vapor.