164. Año 11 | 1.ª Ed. Quincenal Ago. 2026 | VIGGÒ – Eutrofización

VIGGÒ (Perú, Lima. 2006)  Artista visual, investigador y poeta. Su obra se sitúa en una observación íntima de la naturaleza, de las relaciones entre cuerpo y memoria que principalmente aborda mediante su experiencia personal. Los procesos de transformación orgánica, los sentimientos acumulados y la crudeza de las palabras articulan una poesía donde lo humano se diluye con lo vegetal, lo visceral con lo sensible y la contemplación con la autorreflexión constante. Entre lo íntimo y lo orgánico, su escritura busca disolver las fronteras entre quien observa y aquello que es observado. Cuenta de Instagram: @viggo__0

 

 

 

Mal idiota

 

Tanto mal que un horrible y las personas se adelantan

Hacerme daño, clavarme su navaja por la espalda

Mucho mal que peor me siento

Escombro traicionero

Intestino mío destroza

Quítame las palabras de la boca

Amárrate a un enjambre

De encanto que tanto miente, nada siente,

no conmigo

Y se calla al poder no mirarme a la cara

Sus ojos escapan del alma mía que tanto quiere

Arráncame las lágrimas, corazón

Bandeja de plata

Nada vale mi palabra

Llena de daño la persona que sí lo ama

Pero él no a ella, yo contigo

Mujer inútil

Hombre desconvencido

Género no fluido porque nadie me mira

Caigo sobre rodillas que no son mías

Porque ni hombre, ni mujer,

no persona

Apuñala de una vez mi espalda

Desmerita mi trabajo

Agua inmunda llena de inmundicia

Métete barro a la boca,

pero bésame el cuello

Marcóse el intestino grueso

Desaflojado

Le falta empatía, señor mío

así como el tamaño a con su vientre.

Báñate, hijo

Luego escúpele a tu madre

Porque yo no la quiero

Porque no soporto

No soporto el simple hecho que a mi amigo me lo cojo

Follo

Amplio y duro

Así me quita la depresión mía

Toallita húmeda

Poco uso

Vacía

Cara limpia.

 

 

Tocar madera

 

Y tal vez fui la fuerza que lo sacó de su planeta

Al aire que acostumbraba el ecosistema suyo

Forestal

Lleno de inseguridad

Sentimentalismo

De pasión pura

En la choza del ermitaño se oyen ruidos inusuales

Que no de madera, pozo lleno de agua

Dendrobátido engatusado por los montes del apu

Pobre ermitaño, Yakumama

Fertilidad impura

Le saca de sus planes orbitales

A aquel príncipe chico

Zorro tierno

Aroma de molle serrano

Mojado cual lluvia

Oh, sauce llorón

Que no expresas sentimiento alguno

Tus gotas caen sobre los labios míos

Mojados por la labia tuya

Tú, que a los apus les clavas tus injurias

Que al agua poco amada luego la botas

Yakumama te amamante hasta que al planeta tuyo vuelvas

Y tu locura inexistente

Salga del cuerpo mío ahondado

De caricias, respiración tuya

Pobre

Pobre maltrecho

Sauce tierno, ahora soy yo el que lloro

Porque el ermitaño tuyo ya crecido

De duda alguna, ya no acude a mis besos

Y tus ojos ya no brillan

Cuando la sonrisa mía exclama

Oh, wisteria querida

Agua ardiente entrañable

El balance te hace sentir estable,

aún así me inmiscuyes en el control tuyo

Y aún así me quedo

Con el poco amor tuyo que nunca tuve.

 

 

Eutrofización

 

Mezcla aglutinada de carácter sensible

sentimientos fluctuosos me confunden

Entre mal y razón, yo me nublo

Entre bien y deseo, no espero nada

Voy jugando con las palabras,

ahora te miro

Mirada linda la mía exclaman amantes desconocidos

Camino solo por aquel puerto

Lleno de piedras,

una arena que se esconde

Mis ojos decorosos deciden cerrarse

Tu mano en mi cintura, siento de vuelta al océano

Cual sirena así te busco

Busco tu ola

Busco, busco y dejo

Llegóse la noche, desaparezco

Aún en distancia, no lo olvido.

Invisible llena de ternura

Nubla en caricias que no conozco

Olores salados dilatan mi encanto

Océano de roces no tan puros,

más cristalinos que alma mía

Pobre divina

Eutrofización embelesa el deseo

De tu mano tocando mi pecho

Es tarde, aún decido no dormir contigo

Me ahoga,

así me encanta

Cual cuerpo de agua fluyo

Por encima,

Dentro tuyo

Me confundo, casualmente lo marco

Siendo no mío, solo esta noche

Luna que me lleva hacia la mañana llena

No dormimos nada

Sirena embelesada

Cuyo olor no de coito, aún así que a mi piel él huele

El cuello me duele

Mas completa la floración mía

tan salina

Cuerpo de agua dulce,

en las montañas te espero.

Mientras microorganismos de permafrost me deshielo,

y tu barca parte ante destino, por siempre, no cierto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *