Presentamos a la poeta Ernestina Elorriaga, en el marco de una muestra de poesía argentina contemporánea organizada por Jorge Palma. Ernestina Elorriaga, nacida el 14 de abril de 1954 en Darregueira, Provincia de Buenos Aires, República Argentina, ha participado en destacados encuentros internacionales como el Festival Internacional de Poesía de La Habana (Cuba), el Festival Internacional La Palabra en Ríosucio (Colombia, 2016), y el Festival Internacional de Medellín (2017). Ha publicado los libros La lengua de la noche (ULEAM, Ecuador, 2019), El miedo de una casa inexistente (Editorial Alción, Córdoba, 2019), y Mi corazón es una perra huérfana (Editorial Apócrifa, Villa María, Córdoba, 2023). Su obra ha recibido varias distinciones, entre ellas una mención en el Concurso Nacional Abuelas de Plaza de Mayo (Capital Federal, 2002), mención en el Premio de Poesía Concurso Provincial Luis de Tejeda (Córdoba, 2003), segundo premio en el Concurso Jorge Barón Biza en la Feria de Arte (Córdoba, 2003), y tercer premio en el XIV Concurso Nacional de Cuento y Poesía Leopoldo Marechal (Morón, Buenos Aires, 2008).
MUJER MIRANDO UNA FOTOGRAFÍA
Una sombra acecha su espalda
Pesa el dolor cayendo de sus ojos
Mira una fotografía
Se empecina en mirarla
Ha regresado con su maleta al bar de la estación
Donde se cobijó cuando arribó a la ciudad
Era entonces
Cuando sus pies tocaron la tierra prometida
Cuando en sus mejillas florecieron camelias
Ay ay cuando la ciudad se le entregaba
Ella ha regresado
Pide una taza de té
Repite todos los gestos
Repasa los pasos
No encuentra el error
La ciudad y su sombra se relamen.
DESNUDA EN EL ESPEJO
Desnuda en el espejo
No se reconoce
¿Dónde la esmeralda de sus ojos?
¿La jactancia de su cuerpo?
¿Dónde la luna en el volcán de azúcar de su ombligo?
No se reconoce
Se desdibuja como un barquito de papel en el río
Como una sombra al arribar la noche
Se desintegra en una imagen con agujeros
El recuerdo es todo lo que tiene
El tiempo
-un lobo feroz-
ha devorado a tarascones la luz.
TRÍPTICO DE LA BANDEJA
La ciudad se ceba con los solitarios
Como los cerdos una vez que prueban carne
La soledad hinca un estilete entre las costillas
Y no cesa hasta llegar al corazón
Ella lo sabe
Acorralada en su cocina
Almibara su mirada con zumo de sandías y manzanas
Tal vez en sus labios el dolor camina
No lo sabemos
Ella ofrenda la bandeja con frutas
Al cielo
Agradece
Sabe que está sola
Pero las frutas la acercan a la infancia
Y en la infancia
Ella sueña.
MUJER PEINÁNDOSE
De mis cabellos
Una lluvia de flores de membrillos
El perfume de una manzana roja
Luciérnagas con lágrimas de mica
Pececitos con ojos de jade
Pajaritas de papel
La mano de mi madre
Y un peine de carey
Y la caricia de peinarme
Ahora lejos de la infancia
Guardo este recuerdo
En la maleta
Que estremecido escapa
del espejo
Mientras me voy peinando.
Gran poeta Ernestina!!