LUZ MARÍA DE LA HERA MOLINA es una poeta y bailarina española, licenciada en coreografía de danza española y flamenco. Ha publicado su primer poemario La puerta abierta en 2024. Continúa explorando y construyendo su línea artística en lo que ella expresa al recitar como “El movimiento narrando el verso”, poesía viva en la unión de voz, danza y música. Puedes descubrir más de su poesía en unión con otras disciplinas artísticas en @lazodeletras
EN LA HERIDA
Vacía me he quedado
buscando el magma
en la verdad de mi manto.
Con pragmatismo oscuro
mentira incierta,
como emoción sin cuerpo
como huida arrancada
al impreciso submundo
que habitan estos huesos.
¿Qué hay después del dolor?
Me pregunto cuánto dolor
habita el vacío
y cuánto el sufrimiento
de saberse nada
y aún siendo nada
donde todo es oscuro
más me veo,
donde ya crees no sentir
sigue doliendo.
Cuando la emoción es tan fuerte
que deshabita el cuerpo
lánguido su basta forma
se mantiene,
habita el tiempo y en ti
la nada.
El ser esparcido como ceniza
el cuerpo sin sostener una caricia
carente en su totalidad
de ser capaz de sentir
después de tanto dolor.
Morada despedazada
desaprendida de la ausente vida
sigue el cuerpo su función
mientras el ser anidado
se mantiene en la herida.
VENTANA VIEJA
Junto a la ventana vieja
mi piel tejía el tiempo
mientras este ser despojado
de su alcoba y temblando
surcaba senderos de abismo
con precipicios de espanto.
Con vientos de callejones
e hilos de escarcha
junto a la ventana vieja
cosía mi alma.
Con vientos de callejones
e hilos de escarcha
cerraba la puerta
mi alma extenuada.
LA MUSA DE LA HIEDRA
La musa de la hiedra
es bendecida por la tierra.
Se desliza fértil por la raíz
esculpida en agua,
tallada en lienzo
y forjada en campo seco.
Las hojas de la hiedra
pintaban verde melancolía,
junto al triste sendero
que la nostalgia componía.
Ahora la musa las enjuaga
y extrae olorosa música
sinfonía de azahares
elegía temprana de la flor no nacida.
La musa trepadora
asciende entre la hiedra
y mecida por el viento
crea medicina para las venas.
Raíces y venas,
susurra un tenue corazón.
Raíces y venas,
latente en esta hiedra.
Lobulosas y brillantes
son sus hojas tan fugaces,
como la musa que es arpegio
entre los tallos y el tiempo.