182. Año 10 | 2ª Ed. Quincenal Ago.2025 | IRENE CARRASCO – Despedida

IRENE CARRASCO, nacida en Cádiz, España, un soleado 28 de diciembre de 1983. Se dedica profesionalmente a la gestión de aprovisionamiento en el sector aeronáutico. Madre de dos niñas, se recuerda escribiendo desde que tiene uso de razón. Comenzó a hacerlo más en lo público cuando se convierte en madre de una niña con fisura labiopalatina, con la finalidad de dar luz a familias en la misma situación. La poesía llega a su vida sigilosa, descubriendo con ella una forma casi tangible de mirar de frente a sus miedos y poner palabras a sus emociones. Para ella, la poesía es escucha, verdad, pero, sobre todo, para ella la poesía es reivindicación. Escritora de poesía con perspectiva feminista, social y maternal, publica en diciembre de 2024 su primer poemario, Tres poemas para un domingo cualquiera, con editorial Cuadranta.

 

 

En la marea

 

Quiero quedarme a vivir en el mar,
para toda la vida
para toda la muerte.

Convertirme en la arena mojada del fondo,
mezclarme con la corriente
bailar con las olas.

Que la marea me lleve a la orilla
respirar las risas un momento
y volver.

Quiero escuchar cómo cae la lluvia
desde ahí abajo
el rugido de la tormenta ensordecido.

Que los peces me hagan
cosquillas en los pies.

Ser el reposo de las aves un rato.

Quiero estar, permanecer.

Quiero quedarme a vivir en el mar
para seguir siendo siempre
y abrazar sin descanso
el cuerpo anciano de mis hijas.

 

 

Despedida

 

Las sombras galopantes
nos acaban alcanzando
aquellas que se esconden
en los rincones malolientes del mundo.

Se hizo tarde.
Al final,
siempre se hace tarde.

Los despidió uno a uno
como los parió al mundo.
Solos.
Despacio.
Con un dolor
que el parto no conoce.

Sin prisa
sin abrazo.
Con un dolor hincado en la costilla
en esa que se desplaza
haciéndoles hueco en el vientre.

Les dijo adiós sin decirlo
un te quiero mudo en duelo.

Replegarse
tras el despliegue.
Arrinconarse,
buscar el rincón
dejarse a un lado.

Levitar,
a ninguna parte
ni al cielo.
El infierno arde en sus dedos.

El lugar ocupado
es polvo en el descanso.

Hablan sus ojos
cada parte de su cuerpo
guarda silencio.

Los parió al mundo.
Uno a uno.

 

 

Mamá

 

Soy madre convexa
madre saciada,
a ratos
me deseo relegada.

Fui madre en la sombra
y al sol quebrado
en las ganas sordas
en tiempos desolados.

Soy madre imperfecta
que canta, mece y acaricia.
Sueno a bosque
a viento que vigila
huelo a mar revuelto
a olas
que a la orilla
llegan cansadas.

Soy madre cóncava
resacada en lo invisible
en el ruido mental
que lo hace a veces imposible.

Mamá sostiene
aguanta, retiene.

Mamá soporta peso
aligera el paso
lo detiene.

Soy madre que besa
sus partes oscuras
abraza de puntillas
el miedo que susurra.

Soy madre conexa
a las células de su cría
al amparo de un recuerdo
que roza la locura.

Mamá mima
mamá ama
no te suelta.

Te alienta
recoge
te vela.

Mamá protege
te protege,
acompaña,
te acompaña.

Soy madre para siempre
por encima de mi carne.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *