188. Año 10 | 1.ª Ed. Quincenal Sep. 2025 | NICOLE MENDOZA – Hotel vs Hogar

NICOLE MENDOZA es poeta y escritora, apasionada por explorar las emociones humanas, los vínculos y las experiencias que nos transforman. Sus obras combinan introspección, crudeza y lirismo, buscando dar voz a lo que a menudo permanece en silencio.

 

 

Hotel vs Hogar

 

¿Qué forma tan cruel de herirme,

de hacerme dudar de mí,

de mi existencia,

de mi poder,

hasta de mi nombre?

 

Me hiciste sentir que era un albergue,

un hotel, un lugar pasajero,

donde hacías check-out cada vez que te convenía.

Y lo peor: yo te dejaba entrar.

 

Pero seamos sinceros:

soy un hogar.

Tengo calidez.

Soy humana.

 

Mientras tú fluyes,

yo busco estabilidad.

Y tarde comprendí que eso era mío,

mi forma de ser.

 

Te dejé entrar,

te dejé hacer desastre,

te dejé ir sin arreglar nada.

 

Y en la desesperación de no perderte,

me terminé perdiendo a mí misma.

 

Fueron muchas veces,

reconstruyéndome,

aprendiendo hasta dónde podía permitir,

y aún así, dejándote todo el poder.

 

No te culpo solo a ti;

yo di la autorización.

Para hacer, deshacer, dejarme, dejar de ser.

 

Esa fue mi intensa y estúpida manera de amarte.

 

Y aun escribiendo esto,

quiero buscarte.

Quiero sentir el masoquismo de mi propio corazón.

Puedes seguir con tu vida.

Me dejaste un bloqueo emocional difícil de romper.

Y sí, de alguna manera… ganaste.

 

 

Impostor

 

Llegan sin parar.

Pensamientos como cuchillos:

“No puedes. No eres suficiente. No mereces.”

 

Doy todo.

Me deshago.

Me quiebro.

Dejo partes de mí que nunca vuelven.

 

Pero nunca es suficiente.

Nunca alcanza.

 

El miedo me aplasta.

La angustia me perfora.

La incertidumbre me devora.

 

Siento que no pertenezco.

Siento que no soy.

Siento que este mundo me ignora.

 

Y aun así, me arrastro,

me doy entero,

me rompo en pedazos,

intentando cumplir algo que no pedí,

algo que nadie pedirá.

 

No sé si quiero esto.

No sé si lo merezco.

No sé si mi voz vale,

si alguien la escuchará

antes de desaparecer en este ruido que no perdona.

 

Y sin embargo…

sigo.

Sigo.

Imperfecta, insuficiente,

pero ardiendo hasta la última gota de mí.

 

 

8 años

 

Han pasado ocho años,

ocho años en los que tu ausencia retumba,

te recuerdo tirado en el piso de un hospital,

alguien intentando reanimarte,

y yo, sola, sin que nadie me rescate,

sin que nadie me devuelva el aliento.

 

Ocho años de sufrimiento silencioso,

de recuerdos que revientan como olas,

que nunca cesan.

 

Daría lo que fuera por no haberte perdido,

por que te llevaste de mí,

una parte difícil de recuperar.

 

Y es que nadie te prepara para este dolor.

Nadie enseña a vivir cuando la ausencia se lleva todo.

 

Tengo un miedo muy grande: olvidarme de tu voz.

Porque tengo muchas fotos, pero pocos videos,

y temo perder esos recuerdos.

 

Pero lo que aún recuerdo

es que querías nietos,

y una de ellos llamarse Guadalupe,

un nombre que no me gusta, por cierto.

 

Espero que todo lo que he logrado

te haga sentir orgulloso,

porque siento que es lo único que me queda para darte.

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *