JAVIER ALBELLANES (Chiapas, México, 2009) es estudiante de nivel medio superior y poeta en tiempo libre. Su trabajo explora las posibilidades del lenguaje, la destrucción y el tiempo como espacios de creación. Ha participado en la Antología 2025 del Colegio de Bachilleres de Chiapas y obtuvo el primer lugar estatal en el Concurso de Jóvenes Escritores 2025, en la modalidad de poesía. Instagram: @javier_albellanes.
RESUCITAR TRAS EL INFIERNO SEMÁNTICO
«Las palabras nacen y mueren, como los hombres.»
— Octavio Paz, El arco y la lira
El ave se busca en el sótano
del fuego semántico,
pues no queda más que la ceniza
y la palabra en el infierno,
de cuya boca salen los fénix que me cantan
al oído la letra del silencio,
la de los no resucitados.
Todo en mi es un abismo,
como un estandarte de fuego
para quemar la jaula de las aves que se hacen polvo
en la lengua de los silenciados.
En el lenguaje de los sordos.
CABALGATA SOBRE UN GARABATO
Y estamos aquí parados en la acera, esperando,
para ir cabalgando por detrás de unos pasos…
Al lomo del caballo y a los pies del camino
se
derraman
entre las manos
todas las voces,
cabalgatas, pecados repentinos,
todo aquello que se puede
“sostener”
por sí mismo en la palabra garabato.
De su imagen salen letras
que se enredan en las crines,
y se dejan crecer en su sonido,
capaz de hacer que el mundo
siga en marcha en una acera
que pronuncia otro vocablo, el del olvido.
Un anti-galope, un algo que
“recordamos”
en cada relincho, en cada paso,
en cada vereda que cree haber encontrado
una versión nueva del camino.
MAS ALLA DE LA VOZ
«Un poema no existe si no se oye, antes que su palabra, su silencio.»
— José Ángel Valente, Material memoria
Es decir que aquí en la curva del silencio
intacta se encuentra la voz que no se escucha,
la que solo sabe pronuncia fuego
para derretir la capa que me separa
de lo no pronunciado.
El único lenguaje de la arena
que no construye pirámides
si no algo más grande, algo que todavía
no sé cómo se construye.
El más allá
que se desborda
lentamente
como un reloj de arena
que apresura nuestros pasos
y deja de envolvernos con el cálido
abrazo de su lengua.