194. Año 10 | 1.ª Ed. Quincenal Sep. 2025 | MARÍA MORÓN – Nuevos mundos

María Morón es una venezolana, estado Falcon-Coro. Como amante de la literatura y la música, encuentra en la escritura un refugio para sus sentimientos, a los que da voz en sus poemas. Ha participado en conciertos de la coral del núcleo Coro, demostrando su pasión por el arte en todas sus formas.

 

 

Sombras

 

Cada día que pasa es monótono,

entras en un sin sentido

y las sombras de tu cuarto te susurran al oído.

 

Sientes ese vacío

que te recuerda que,

aunque luches por salir,

aún estás atada a él.

 

Cada paso es más débil que el anterior;

monstruos a tu alrededor

que son tan familiares como tu reflejo en el espejo.

 

Cada rincón repleto de sombras,

y cada grieta de tu cuerpo se abre

dejando ver lo frágil que te has vuelto.

 

Te miras al espejo

y ves tus ojeras que demuestran los insomnios,

tu cabello desordenado sin ganas de peinarlo,

pero nada es más sincero que tus ojos.

 

Tus ojos llenos de lágrimas

recordándote que no has logrado nada,

el tiempo pasa y tú estancada,

viendo cómo cada día tienes más grietas

y en el fondo, deseando que te termines de romper completa.

 

Almas conocidas

 

Tal vez no sea Van Gogh,

Shakespeare, Mario Benedetti o Charles Bukowski,

pero sí quiero hablar de cómo eres

esa estrella que veo en el cielo.

Como Luis Pardo,

que lanzaba gritos de auxilio

por medio de poemas y todos aplaudían

y no notaban que él moría.

O Bukowski que escribió para soportar,

o Frida que reía porque así se sentía invencible.

Cada uno expresó lo que hay dentro de sí,

y yo anhelo escribir y embriagarme

de música, risas y soledad, como Edgar Allan Poe,

y saber que no encajo en este mundo como Hermann Hesse;

pero demostrar que solo vivo de poesía

y que eso es mi vida.

Lo sencillo de las palabras

y que pueden expresar lo que no soy

capaz de pronunciar;

del amor que sentí y lo que perdí,

de las risas y mis lágrimas saladas,

de los nudos en la garganta y las caídas,

pero también de mis días viviendo en este mundo gris

y siendo la loca que no quiere morir por un idiota.

No soy poeta, pero eso no me impide amar las letras.

 

Nuevos mundos

 

Cuando lees un libro

ves las páginas cobrar vida en tu cabeza

y cada una es un mundo fuera de ella.

Sientes los personajes como si fueran tú

y cada sentimiento es palpable en tu cuerpo;

cada llanto o risa,

nervios o ira,

la sientes más real que tu propia vida.

Cada página pasada es una nueva por explorar,

emociones por encontrar

y una decepción que sentir.

Sientes el ambiente como si estuvieras allí…

las aves en el cielo

y el viento que pasa por todo tu cuerpo,

y luego viene la lluvia que se lleva consigo

sus recuerdos, su voz y su olor.

Cada sentimiento te hace temblar o reaccionar,

ver al final que no termina como esperas

y solo leer lo que él le dedica a ella:

“No terminamos envejeciendo juntos,

pero al menos en estas páginas

puedo recordar cómo era sentir un beso tuyo,

un abrazo que me hiciera querer estar contigo

y tus ojos que me recordaban

que existían ángeles en este mundo,

que mi sonrisa era solo contigo

y mis cariños formaban parte del amor que tuve,

aunque tú lo dudes”.

 

 

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