2. Año 11 | 1.ª Ed. Quincenal Ene. 2026 | MARÍA DEL MAR PEÑA SÁNCHEZ – Umbral

Mar es colombiana. Durante años escribió por encargo con enfoque comercial y se alejó de la escritura creativa. Hoy vuelve a escribir para recuperar la voz, compartir pensamientos íntimos y habitar las palabras que no sirven para vender nada, pero sí para sentirse viva. Escribe porque es lo único que todavía le pertenece. Instagram: @iridescentmirrorball

 

 

 

UMBRAL 

 

Todas las noches muero entre tus brazos.
Cierro los ojos
y mi alma se desprende.

Te contemplo desde lo profundo
mientras devoras mi corazón.

Mi mente, paralizada,
y mi cuerpo se consumen
en el deseo de prolongar el tiempo,
de no despertar,
de permanecer eternamente
donde no nos persiguen
las palabras
que en el día nos alejan.

Todas las noches muero entre tus brazos;
tu aliento en mi cuello
es una daga oxidada
que ahonda las heridas,
una soga
que me ata al anhelo de quedarme.

Me difumino
en la ilusión
de encontrar un motivo
para no apartarme.

Todas las noches muero entre tus brazos.
Muero o duermo,
duermo y muero.
No sé si vivo,
no sé si despierto.
Solo sé
que todas las noches vuelvo.

 

 

INCONTABLE



Repudio las matemáticas. He perdido la cuenta de todas las veces que me inundé en mis lágrimas,
de todas las oportunidades que tuve de irme y no lo hice.

He sido víctima de actos de violencia.
¿Me convierte en cómplice haberlos callado, no haber sabido cómo frenarlos?

El día que me propuse aprender a boxear, no imaginé que fortalecería mi cuerpo y mi mente.
Solo quería aprender a defenderme, o al menos a esquivar y entender el dolor del día a día.

Cuando nadie me mira, lloro; y cuando me miran, también.
Me gusta la palabra catarsis:
es como cruzar una meta imaginaria en una carrera en la que nadie más compite.

Ya no le tengo miedo a los golpes, mi mente es ágil.
Sigo siendo frágil, pero puedo protegerme.
Me hubiese gustado defender a la mujer que fui en el pasado; ya no es posible.

Permanezco en guardia, con la cara llena de lágrimas,
no sé si estoy a la defensiva o a la ofensiva.
He curado mis heridas tantas veces que de verdad no quiero hacer las cuentas.

 

 

SILENCIO

 

Todos los momentos más tristes fueron a tu lado.
Y aun así me aferro a los pocos recuerdos felices.

¿Sabré lo que es la felicidad?

“Te quiero” es una expresión muy fuerte
cuando se la pronuncias a una persona que está acostumbrada al silencio,

a una mujer que se ha quedado sin palabras.

Todas las palabras dolorosas salieron de tu boca,
vivieron en tu mente y se encontraron con mi llanto.

Te recuerdo, pero quiero olvidarte,
a veces no me esfuerzo.

Todos los momentos más tristes fueron a tu lado.
Mi memoria me engaña cuando le conviene.

Suspirar parece fácil,
así se comunica el alma cuando se encuentra cuerpo a cuerpo.

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