216. Año 10 | 1.ª Ed. Quincenal Oct. 2025 | BEGOÑA UGALDE P. – Deseo

BEGOÑA UGALDE PASCUAL (Santiago de Chile, 1984) es licenciada en literatura Hispánica en la Universidad de Chile y máster en Creación Literaria en la Universidad Pompeu Fabra. Ha publicado los poemarios El cielo de los animales, Thriller, La virgen de las Antenas y Lunares. Es autora de diversas obras teatrales y ha obtenido varios reconocimientos literarios, entre los que destacan la Beca Fundación Pablo Neruda (2004), el primer puesto en el concurso Santiago en 100 palabras (2011), la beca del Royal CourtTheater (2013-2014), la beca de creación literaria del Fondo del libro (2009-2016) y el primer lugar en el Premio Francesc Candell (2017). Su último poemario se llama Poemas sobre mi normalidad (2018).

 

 

 

Estoy segura de que mi abuela

se sentiría tan contenta

ahora que el ave del paraíso

va a florecer con su insólita belleza

como una vulva que se abre al sol

que entra por la ventana

como todo aquello que ha resistido un molde injusto

y de pronto recupera el espacio que le pertenece

 

Es que se estaban secando sus hojas agrietadas

no tenían como alimentarse esas raíces

presionadas contra un material estéril

que comprime la necesaria expansión

de las venas vegetales que irrigan laberintos

donde no entra la luz solar

y los bichos anidan en silencio

 

Solo puedo ofrecerte este tipo de imágenes

mi amor

la posibilidad de una flor

que se asemeja a un pájaro de fuego

al ser sus raíces al fin liberadas

en una porción más amplia de tierra

mientras el cielo de la tarde se incendia

y siento un leve olor a combustible y brisa marina

y las gaviotas quedan suspendidas como papeles sobre los cerros

y sus casas que también son un ramo de flores

un poco marchitas

 

un refugio imaginario en los acantilados

donde podemos sembrar agua

 

 

 

Te advierto de las propiedades de la sal de mar

que penetra en cada uno de nuestros poros

y cambia la composición química de la angustia

neutraliza nuestro campo electromagnético

cuando decidimos zambullirnos entre lobos y medusas

 

Porque ya sabes el océano es la primera casa

anterior al fuego y sus remedos

y nuestra desnudez un manifiesto

que vuelve difusa nuestras diferencias

cuando nos miramos con detención

en busca de vestigios de membranas

y extremidades que se adhieren al roquerío

sin esfuerzo alguno

 

 

Deseo

dejar de preguntarme dónde estarás

cuando el atardecer se pone de colores imposibles

de extrañar una casa que ya no existe

 

Caminar de noche sin ansiar otra protección

que la de mi ángel de la guarda o sus imitadores

 

Confiar en las sendas de las cenizas

recuperar las ganas de viajar a cualquier parte

sin mucho plan ni mapa ni reservas

 

Aprender a vivir con el dolor de no poder reparar

lo que esta tan roto que ya no se encuentran

los repuestos en ninguna ferretería

 

Recuperar

masa corporal bailando sola andando en bici

la certeza de que no vas a volver

a verme llorar de impotencia

ni ojerosa tras una noche de desvelo

ni con las heridas expuestas

como si viniera recién volviendo

de la guerra del amor

 

Sentir el futuro abierto como el horizonte

que se confunde con el cielo porque son lo mismo

 

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