BEGOÑA UGALDE PASCUAL (Santiago de Chile, 1984) es licenciada en literatura Hispánica en la Universidad de Chile y máster en Creación Literaria en la Universidad Pompeu Fabra. Ha publicado los poemarios El cielo de los animales, Thriller, La virgen de las Antenas y Lunares. Es autora de diversas obras teatrales y ha obtenido varios reconocimientos literarios, entre los que destacan la Beca Fundación Pablo Neruda (2004), el primer puesto en el concurso Santiago en 100 palabras (2011), la beca del Royal CourtTheater (2013-2014), la beca de creación literaria del Fondo del libro (2009-2016) y el primer lugar en el Premio Francesc Candell (2017). Su último poemario se llama Poemas sobre mi normalidad (2018).
Estoy segura de que mi abuela
se sentiría tan contenta
ahora que el ave del paraíso
va a florecer con su insólita belleza
como una vulva que se abre al sol
que entra por la ventana
como todo aquello que ha resistido un molde injusto
y de pronto recupera el espacio que le pertenece
Es que se estaban secando sus hojas agrietadas
no tenían como alimentarse esas raíces
presionadas contra un material estéril
que comprime la necesaria expansión
de las venas vegetales que irrigan laberintos
donde no entra la luz solar
y los bichos anidan en silencio
Solo puedo ofrecerte este tipo de imágenes
mi amor
la posibilidad de una flor
que se asemeja a un pájaro de fuego
al ser sus raíces al fin liberadas
en una porción más amplia de tierra
mientras el cielo de la tarde se incendia
y siento un leve olor a combustible y brisa marina
y las gaviotas quedan suspendidas como papeles sobre los cerros
y sus casas que también son un ramo de flores
un poco marchitas
un refugio imaginario en los acantilados
donde podemos sembrar agua
Te advierto de las propiedades de la sal de mar
que penetra en cada uno de nuestros poros
y cambia la composición química de la angustia
neutraliza nuestro campo electromagnético
cuando decidimos zambullirnos entre lobos y medusas
Porque ya sabes el océano es la primera casa
anterior al fuego y sus remedos
y nuestra desnudez un manifiesto
que vuelve difusa nuestras diferencias
cuando nos miramos con detención
en busca de vestigios de membranas
y extremidades que se adhieren al roquerío
sin esfuerzo alguno
Deseo
dejar de preguntarme dónde estarás
cuando el atardecer se pone de colores imposibles
de extrañar una casa que ya no existe
Caminar de noche sin ansiar otra protección
que la de mi ángel de la guarda o sus imitadores
Confiar en las sendas de las cenizas
recuperar las ganas de viajar a cualquier parte
sin mucho plan ni mapa ni reservas
Aprender a vivir con el dolor de no poder reparar
lo que esta tan roto que ya no se encuentran
los repuestos en ninguna ferretería
Recuperar
masa corporal bailando sola andando en bici
la certeza de que no vas a volver
a verme llorar de impotencia
ni ojerosa tras una noche de desvelo
ni con las heridas expuestas
como si viniera recién volviendo
de la guerra del amor
Sentir el futuro abierto como el horizonte
que se confunde con el cielo porque son lo mismo