XIMENA MORILLAS ALTAMIRANO (Cajamarca, Perú) es periodista y docente universitaria. Publicó en 2021 su primer libro de poesía, Viaje hacia el mar, con la editorial cajamarquina KN Editores. Actualmente contribuye en actividades literarias cajamarquinas y facilita talleres de escritura creativa enfocados en la exploración personal y la sensibilidad estética. Su estilo poético se caracteriza por una voz melancólica que trata temas de crecimiento, tránsito emocional y el descubrimiento de la identidad. Este año publicó el poemario La casa donde no cabía dentro de la Colección de Poesía Panhispánica de Santa Rabia Poetry.
Tres poemas de La casa donde no cabía de Ximena Morillas Altamirano
(Colección de Poesía Panhispánica de Santa Rabia Poetry, Perú, 2025)
TODO LO QUE FUMAS
se disipa
súbitamente
con el aire
todo lo que se anuda
se suelta
repentinamente
cuando lo dices en voz alta
¿cuál es el inconveniente
de las cosas fijas
con la denominación?
todo lo que construyes
se desploma
inesperadamente
cuando empiezas a adorarlo
pero nunca las palabras
por eso cincelo
incansablemente
cada agonizante suceso
hasta sacarle provecho
por eso te dedico
de esta emesis verbal
cada sílaba
religiosamente
HIPATIA FUE LIBRE HASTA SU MUERTE
ultrajada en una plaza
las heridas de las mujeres son inofensivas
comparadas con las fieles heridas
que te jalan con su fuerza
a una miseria que necesita compañía
pero el sabio contemporáneo empatiza con la sociedad
reconociendo al hacedor de estas heridas
un padre que acaricia con cuchillo en mano
visto desde su propia perspectiva
como el dios de los católicos
creado por ellos mismos para salvarse
entre la intolerancia y el fanatismo
hipatia fue libre hasta su muerte
ultrajada en una plaza por los creyentes
ME DESGASTA LA MANERA
en la que salí corriendo
del armazón de adobe
malinterpretado solo mío
y dejé de ser bienvenida
me atolondra saber que
me despidieron de un trabajo
en el que solo había que obedecer
si mi fuerte ese siempre ha sido
me desmorona reconocer
en la única cara que muestras
el perdón que me merezco
pero enmudeces al reconocerme
dando por hecho la solución
me animan los horarios
de la medicina prescrita
por un desconocido que
a simple vista se fijó
en mi sonrisa descosida
si estabas junto a mí
por qué no me miraste
si estabas de mi lado
por qué no me resondraste
hubiera sido mejor una llamarada
que un incendio escondido
hubiera sido mejor una palabra
a un adiós colectivo
ahora al regresar
a mi antigua habitación
recuerdo lo vivido
me pregunto si algún día
podré olvidarlo o sanarlo
sin someterme a otro sacrificio
