219. Año 10 | 1.ª Ed. Quincenal Oct. 2025 | GABRIELA DEL PILAR CALZADA RODRÍGUEZ – Ocasión para zurcir (Santa Rabia Poetry, 2025)

GABRIELA DEL PILAR CALZADA RODRÍGUEZ (Puerto Rico, 1993) -ella- Es estudiante de letras y se dedica a la enseñanza de lengua y literatura. También emplea parte de su vida a ser artesana y cultivar un lenguaje pictórico propio desde la pintura. Tiene una maestría en Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico. Es también colaboradora en distintos proyectos artísticos y educativos de su país. Ocasión para zurcir (Santa Rabia Poetry, Perú, 2025) es su primera colección de poemas publicada.

 

Tres poemas de Ocasión para zurcir de Gabriela Del Pilar Calzada Rodríguez

(Colección de Poesía Panhispánica de Santa Rabia Poetry, Perú, 2025)

 

 

 

Paisaje naciente

 

 

abuela,

se me escapan las palabras

en el laberinto trazado por las ramas

en el árbol de la rabia,

y sigues siendo tú el botón de la ternura

que en sagrada espera

traduce en lucidez un momento

inmortalizas tu savia, relucen los líquenes

me nacen espinas en rostros de flor

allí donde, cerca del corazón,

tiemblan las hojas y

nacen esferas de colores en el centro de las flores

 

atravesada en la garganta

tengo una conversación pendiente

que se escapa por la corriente

de tus venas, que son raíces y no resina,

pues se levantan como cordillera, cual soplo verde,

siempre verde

en el suelo de una isla,

al filo de la primavera

en la que nacieron tres cantos

previos al vuelo de quien hace tres retornos

traía alas en el primer canto

 

y tu silencio se funde con el mío,

pero tengo una conversación pendiente,

siento el leve latido de la cordura

sobre la cuerda de la ruptura

y en el pecho

las palabras que no se han dicho

ocupan mis hilos rojos

que se quiebran en rosados delirios del cuerpo

 

ayer nacieron tres poemas

y atravesé la muerte

te vi, me vi, nos vi a las dos,

a nosotras dos

trenzando hilos rojos con violetas

en hechizos que funden almas

en la cocina,

allí, dos animales heridos,

dos mujeres en el tiempo

se renuevan y otra vez silencian

el temor de perderse y no regresar

 

hasta que recuerdo que

eres el hilo que me cose abriendo senderos

y eres también la herida

que se abre hasta ser río en calma

mientras solo contigo

me entrego a su cauce.

 

 

 

Nunca he estado lo suficientemente aquí

 

 

La náusea se aplaca

y se agolpa en los ruidos de la carretera, también

hace un hueco

en este ombligo

y en el humo que dibuja el eco de lo que se ha ido,

el vértigo y el sudor del miedo

¿qué hacemos aquí ante tanto dolor?

si sentados no somos la nada y atravesamos el todo.

 

 

 

Rituales domésticos

 

 

golpecitos de tiempo amontonados,

apretujados en la maleta con flores

son tus ojos aceituna en la foto

y en la letra de las cartas

es el tiempo pasado que se instala

y     e  s  t  i  r  a     en el presente,

se ubica el yo ante la ausencia y,

frente al montón de cosas de esta casa,

el alma sigue presente en los objetos

esta es la casa de lo que somos

una concha albergando amores,

los objetos sostienen el espacio de la ausencia.

 

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