GABRIELA DEL PILAR CALZADA RODRÍGUEZ (Puerto Rico, 1993) -ella- Es estudiante de letras y se dedica a la enseñanza de lengua y literatura. También emplea parte de su vida a ser artesana y cultivar un lenguaje pictórico propio desde la pintura. Tiene una maestría en Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico. Es también colaboradora en distintos proyectos artísticos y educativos de su país. Ocasión para zurcir (Santa Rabia Poetry, Perú, 2025) es su primera colección de poemas publicada.
Tres poemas de Ocasión para zurcir de Gabriela Del Pilar Calzada Rodríguez
(Colección de Poesía Panhispánica de Santa Rabia Poetry, Perú, 2025)
Paisaje naciente
abuela,
se me escapan las palabras
en el laberinto trazado por las ramas
en el árbol de la rabia,
y sigues siendo tú el botón de la ternura
que en sagrada espera
traduce en lucidez un momento
inmortalizas tu savia, relucen los líquenes
me nacen espinas en rostros de flor
allí donde, cerca del corazón,
tiemblan las hojas y
nacen esferas de colores en el centro de las flores
atravesada en la garganta
tengo una conversación pendiente
que se escapa por la corriente
de tus venas, que son raíces y no resina,
pues se levantan como cordillera, cual soplo verde,
siempre verde
en el suelo de una isla,
al filo de la primavera
en la que nacieron tres cantos
previos al vuelo de quien hace tres retornos
traía alas en el primer canto
y tu silencio se funde con el mío,
pero tengo una conversación pendiente,
siento el leve latido de la cordura
sobre la cuerda de la ruptura
y en el pecho
las palabras que no se han dicho
ocupan mis hilos rojos
que se quiebran en rosados delirios del cuerpo
ayer nacieron tres poemas
y atravesé la muerte
te vi, me vi, nos vi a las dos,
a nosotras dos
trenzando hilos rojos con violetas
en hechizos que funden almas
en la cocina,
allí, dos animales heridos,
dos mujeres en el tiempo
se renuevan y otra vez silencian
el temor de perderse y no regresar
hasta que recuerdo que
eres el hilo que me cose abriendo senderos
y eres también la herida
que se abre hasta ser río en calma
mientras solo contigo
me entrego a su cauce.
Nunca he estado lo suficientemente aquí
La náusea se aplaca
y se agolpa en los ruidos de la carretera, también
hace un hueco
en este ombligo
y en el humo que dibuja el eco de lo que se ha ido,
el vértigo y el sudor del miedo
¿qué hacemos aquí ante tanto dolor?
si sentados no somos la nada y atravesamos el todo.
Rituales domésticos
golpecitos de tiempo amontonados,
apretujados en la maleta con flores
son tus ojos aceituna en la foto
y en la letra de las cartas
es el tiempo pasado que se instala
y e s t i r a en el presente,
se ubica el yo ante la ausencia y,
frente al montón de cosas de esta casa,
el alma sigue presente en los objetos
esta es la casa de lo que somos
una concha albergando amores,
los objetos sostienen el espacio de la ausencia.
