MIGUEL MOLINA DÍAZ (Quito, 1992). Máster en Escritura Creativa en Español por la Universidad de Nueva York. Mención de Honor en el Premio de Excelencia Periodística 2017 de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), categoría Opinión. Ha publicado el poemario Postales (Jaguar Editorial, 2017), el libro de no ficción Cuaderno de la lluvia (Dinediciones, 2020) y la novela Bruma (Seix Barral, 2023). Reside en Quito. @miguelmolinad
Óleo
un amanecer se rompe en el Tibidabo,
el tiempo muere/ siluetas ruedan por la larga noche.
dos ilusos/ el desarraigo/ una lápida guarda
las palabras que esa noche nos dijimos.
tus piernas, arena tibia,
playas continentales
tu espalda desnuda/ miras
por la ventana, tu propia silueta
cierro el ojo izquierdo y al abrirlo
encuentro restos de tus labios/ el beso
de Klimt/ lamentable aproximación de la boca
al parpado/ forma de hacerme ciego/ imagen de saliva
como un tatuaje en la piel que cubre
mi pupila/ memoria/ cuerpo lejano/ presencia
diluida en los museos franceses e italianos/ una aldea
arde más allá del mar
la madrugada se acaba/ no estoy en tu historia
universal del silencio/ la multitud
y el día/ todos a las calles y a los parques/ es otoño,
instantes de mi vida,
ráfaga y calor
apuntes
bajo la tenue adivinación de tu blusa
se ocultan los secretos de un diálogo de bordes
cuánto silencio ha pasado entre estos cuerpos
derrotados/ desposeídos/ difuntos cual desechos lúbricos
silencio como una barca temerosa que sortea las piedras sobre tu espalda lisa
historias que se sugieren mientras en la pizarra una sombra dibuja pesadillas
pasado imaginado: una república de aire y claridad
españa es un gran naufragio
adivino tus creencias, te veo leyendo y llorando sobre las sábanas blancas de tu cama y por la ventana de tu habitación entra el viento de otras naciones
algo te advierte que afuera hay un mundo
pienso en hablarte de mis recorridos
vengo de una aldea imaginaria como un gran espejismo
algo que se presume como acto de fe
pretendo que me escuchas y que te escucho
me hablas acerca de tu infancia: la arena del mediterráneo, sardanas entre niños que sueñan y cuentas historias, el rumor de una guerra civil y abuelos
fusilados
mujeres de hierro, forjadas en tantas batallas, follando como diosas
la imagen de un poeta que nos sigue doliendo
como la historia de tu país
la proa de un barco que se pierde
errática navegación por el mapa de tu espalda
nota al pie sobre las cartas
una carta como una masa luminosa que dice el silencio
una carta como un desagüe de palabras
una carta como una sombra que se desborda
una carta como un tronco que arde en la hoguera infinita
un testimonio criminal
una confesión judicial que se cae del papel
sílabas cuyo peso triza el asfalto
una carta que se hunde en la tierra
adentro del mundo
en los huesos
en el lenguaje
letras rotas
gotas que se dibujan en el aire
alrededor de los rascacielos
restos de un milagro
papelitos calcinados
papelitos que flotan en la tormenta
el aullido
de un hombre
que ruega