222. Año 11 | 1.ª Ed. Quincenal Oct. 2026 | MIGUEL MOLINA DÍAZ – Óleo

MIGUEL MOLINA DÍAZ (Quito, 1992). Máster en Escritura Creativa en Español por la Universidad de Nueva York. Mención de Honor en el Premio de Excelencia Periodística 2017 de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), categoría Opinión. Ha publicado el poemario Postales (Jaguar Editorial, 2017), el libro de no ficción Cuaderno de la lluvia (Dinediciones, 2020) y la novela Bruma (Seix Barral, 2023). Reside en Quito. @miguelmolinad

 

 

 

 

 

Óleo

 

un amanecer se rompe en el Tibidabo,

el tiempo muere/ siluetas ruedan por la larga noche.

dos ilusos/ el desarraigo/ una lápida guarda

las palabras que esa noche nos dijimos.

tus piernas, arena tibia,

playas continentales

 

tu espalda desnuda/ miras

por la ventana, tu propia silueta

 

cierro el ojo izquierdo y al abrirlo

encuentro restos de tus labios/ el beso

de Klimt/ lamentable aproximación de la boca

al parpado/ forma de hacerme ciego/ imagen de saliva

como un tatuaje en la piel que cubre

mi pupila/ memoria/ cuerpo lejano/ presencia

diluida en los museos franceses e italianos/ una aldea

arde más allá del mar

 

la madrugada se acaba/ no estoy en tu historia

universal del silencio/ la multitud

y el día/ todos a las calles y a los parques/ es otoño,

instantes de mi vida,

ráfaga y calor

 

 

 

apuntes

 

bajo la tenue adivinación de tu blusa

se ocultan los secretos de un diálogo de bordes

cuánto silencio ha pasado entre estos cuerpos

derrotados/ desposeídos/ difuntos cual desechos lúbricos

silencio como una barca temerosa que sortea las piedras sobre tu espalda lisa

historias que se sugieren mientras en la pizarra una sombra dibuja pesadillas

pasado imaginado: una república de aire y claridad

españa es un gran naufragio

adivino tus creencias, te veo leyendo y llorando sobre las sábanas blancas de tu cama y por la ventana de tu habitación entra el viento de otras naciones

algo te advierte que afuera hay un mundo

pienso en hablarte de mis recorridos

vengo de una aldea imaginaria como un gran espejismo

algo que se presume como acto de fe

pretendo que me escuchas y que te escucho

me hablas acerca de tu infancia: la arena del mediterráneo, sardanas entre niños que sueñan y cuentas historias, el rumor de una guerra civil y abuelos

fusilados

mujeres de hierro, forjadas en tantas batallas, follando como diosas

la imagen de un poeta que nos sigue doliendo

como la historia de tu país

la proa de un barco que se pierde

errática navegación por el mapa de tu espalda

 

 

nota al pie sobre las cartas

 

una carta         como una masa luminosa que dice el silencio

una carta         como un desagüe de palabras

una carta         como una sombra que se desborda

una carta         como un tronco que arde en la hoguera infinita

 

un testimonio criminal

 

una confesión judicial que se cae del papel

sílabas cuyo peso triza el asfalto

una carta que se hunde en la tierra

adentro del mundo

en los huesos

en el lenguaje

letras rotas

gotas que se dibujan en el aire

alrededor de los rascacielos

restos de un milagro

papelitos calcinados

papelitos que flotan en la tormenta

el aullido

de un hombre

que ruega

 

 

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