223. Año 11 | 1.ª Ed. Quincenal Oct. 2026 | DIEGO PALMA – Quisiera

DIEGO PALMA. Escritor peruano residente en Lima. Ha publicado en la Guía de arte de Lima y en el Magazine Cruz del Sur. Obtuvo el tercer lugar en el III concurso de cuentos del portal Litteratura de España. Su relato Oleaje de la noche quedó seleccionado dentro de la novena edición de la revista venezolana Nefelismos. En 2012 publicó su primer libro de cuentos infantiles, Magia, plan lector. Actualmente publica poesía en el portal PaisdePalma de Substack y escribe su primera novela.

 

 

 

Cenizas

Última viga en la fatiga de la casa;
sudor con aroma
de todos los momentos.

Sonrisas que deambulan en aquel comedor
de afanes matutinos.
Pescado negro, quinua humeante,
mantel de la mesa con tela de bolsillo:

Pasos marcando el perímetro del sueño.

Hoy la casa es chica
y su interior más etéreo.
Paredes de mármol sin registro público,
cimientos en las manos
que tienen el peso de todo lo vivido:
grito en la promesa de honrar las intenciones.

Grietas en la sala al final del terremoto.
Hombros cansados, cajón con escombros.
Una sensación de que todo se nos va.

Manos de ceniza esparcen la memoria;
cuerpo de los días que quedaron atrás,
susurro anticipando la palabra a medias,
ganas de mentarle los hijos al tiempo.

Es inevitable.
No hay desviación.
La llave que queda
es el hilo umbilical
hacia aquel encuentro
en la puerta de la casa.

 

 

 

 

Quisiera

 

No digas quién eres y asciende conmigo
a la diestra escondida,
y muerde mi lóbulo si anuncias el rezo:
tu último evangelio escrito en los poros
se eleva en mi lengua
hasta el monte Sinaí
donde serán bendecidas nuestras últimas culpas:
los ojos cerrados encuentran el rastro
de las uñas en plegaria,
y la nueva eucaristía
es el cuerpo y la sangre
del pacto que sellamos
en un amén unísono.

 

 

 

Seremos

 

15 de octubre:

cuerpo que crece retando la mirada,

horma asentada

en los zapatos del destino.

Hoy nuestros pies
rinden homenaje
a los callos maternales.

Levantamos el polvo que canta en el viento:

¡Se llena la calle del cuerpo que somos,
antes de ser la mirada que seremos!

Avanza el cuerpo en procesión de antorchas:
murmullos de córneas al mirarse unos a otros,
espanto mutilado de un brazo
sin retorno:

el cuerpo es uno y como uno se fragmenta
en su intento infinito de encontrarse de nuevo,
y aunque es la misma sangre,
no es el mismo pueblo:

¡Seremos la cal en las fosas de la historia!

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *